Algunos apuntes sobre la consigna de la nacionalización

2020-07-14T12:01:05+02:002 de julio, 2020|Opinión|

En los últimos tiempos estamos viendo como la consigna de la nacionalización está resonando en diferentes escenarios. Desde sectores alineados claramente con los intereses de la burguesía monopolista, como sectores de la pequeña burguesía y también dentro de los diferentes “Programas” de organizaciones obreras y comunistas.

No es ningún secreto que desde Iniciativa Comunista consideramos lo siguiente:

  1. El movimiento revolucionario aún tiene una base apenas incipiente. Existen diversos círculos integrados en las masas, pero predomina una dispersión ideológica que se traduce en una dispersión organizativa.
  2. Por tanto no existe un Partido comunista con línea revolucionaria en el Estado español.
  3. La certificación de dicho Partido Comunista se dará con la fusión del socialismo científico con las masas.
  4. Dicha fusión del socialismo científico con las masas se da a través de las organizaciones del Partido integradas con las masas.
  5. La prioridad de quienes así pensamos es dar todos los pasos necesarios para seguir creando esos círculos ligados a las masas, y a su vez, favorecer la unidad ideológica de éstos a través de nuestra praxis.

Nuestra pretensión no es otra que contribuir con el debate acerca de la consigna de la nacionalización para elevar el nivel de comprensión por parte de las organizaciones obreras sobre la misma y ayudar a que se den pasos efectivos en el movimiento real. En ningún caso queremos cuestionar que diversas organizaciones se doten de programas como elemento organizador y cohesionador de su línea de masas, pero sí queremos advertir ante los pasos en falso que puedan cometerse a la hora de educar políticamente a las masas.

Una misma consigna puede ser revolucionaria o reaccionara según el momento histórico

Esto quiere decir que “la consigna de la nacionalización” en abstracto no nos dice nada. Para valorar en su justa medida dicha consigna es necesario analizar en qué momento y en dónde se pide que se aplique, para de esta forma certificar si ayuda a las fuerzas de la revolución a avanzar, o si por el contrario ayuda a apuntalar a las fuerzas de la reacción.

No descubrimos nada nuevo al decir que una misma consigna puede ser reaccionaria o revolucionaria dependiendo de las condiciones concretas. Como tampoco descubrimos nada al certificar que la nacionalización -y la expropiación forzosa- no sólo está recogido en el orden jurídico burgués de la Constitución del 78 y las leyes que la desarrollan, sino que se han aplicado en numerosas ocasiones para fortalecer los intereses de la oligarquía y por lo tanto, para ir en contra de los intereses del proletariado (siendo el mayor exponente de este fenómeno la expropiación del holding internacional de Rumasa, que posteriormente fue reprivatizado).

Es más, consideramos que a día de hoy, “la nacionalización” vuelve a ser el paradigma de la burguesía para rescatarse a través del Estado y que en los tiempos venideros vamos a ver muchos movimientos en ese sentido. Ya sea a través de cuantiosas ayudas públicas con y sin contraprestación mediante el ICO o de la participación del SEPE de forma directa o indirecta – esto es, a través de las empresas del SEPE -.

Es un hecho ya incuestionable dentro del ámbito de la UE, empezando por las declaraciones del Ministro de Finanzas del gobierno derechista de Macron que ya a mediados de marzo afirmaba que utilizarían todos los medios para defender sus baluartes «Eso puede hacerse mediante recapitalización, puede hacerse comprando acciones, podría usar incluso el término nacionalización si fuera necesario» (I) a lo que acompañaron ayudas de 7 y 5 mil millones de euros para Airfrance y Renault respectivamente. (II) Ayudas que pretenden evitar una quiebra de dos sectores estratégicos para el capital monopolista francés. No es casual que el mismo ministro asegurara que haya que repensar la cadena de valor industrial y su relocalización.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando uno de esos baluartes ya está en quiebra? Pues que el Estado recurre a la nacionalización, como ha sido el caso de Italia, donde se presenta como si de algo novedoso se tratase. Se anuncia a bombo y platillo que hasta los trabajadores tendrán representación en el consejo de administración de Alitalia, la cual llevaba recibiendo ayudas por valor de más de 1.300 millones de euros desde 2017. (III)

EEUU y Alemania han aprobado ayudas por valor del 10% de su PIB, (IV) y esto no ha hecho más que empezar. El camarada Manuel Cuevas apuntaba en otro artículo que “la pregunta más importante que se plantea la clase obrera hoy día es ¿a qué normalidad volvemos y cómo? ¿Quién se hará cargo de las deudas y los rescates a las empresas? No debemos olvidar que “cada nueva mentira del capitalismo es una confesión de las mentiras precedentes” y todas las medidas que se están tomando hoy demuestran que la crisis del 2008 pudo ser afrontada de otra forma.” (V)

Al hilo de lo relatado el Estado español no sólo no es la excepción de la regla, sino que el gobierno de colación PSOE-UP no ha sido capaz de llevar a cabo ni siquiera las reformas mínimas que predicaban previo estallido a la crisis y con las que lograron un apoyo importante de la clase obrera. Incluso el ministro “comunista” Garzón ha tenido que dar marcha atrás en la regulación de la publicidad del juego, como tampoco se espera que la ministra, no menos “comunista”, Díaz, derogue la conocida reforma laboral en lo esencial, esto es, en el abaratamiento del “precio del despido”.

La visión del Estado es la que tradicionalmente ha separado, de una forma u otra, la visión y la práctica de los planteamientos reformistas y los planteamientos revolucionarios

Y sigue siendo a día de hoy una de las principales líneas de separación entre quienes pretenden ser parte de la liberación de las masas explotadas y oprimidas y de quienes pretenden ser parte de su sometimiento y explotación.

El Estado no es un ente neutral. Marx define el Estado como un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del «orden» que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases. Y precisamente sitúa el origen del Estado como la demostración del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase.

La izquierda colaboracionista, o también llamada reformista, plantea que el Estado puede ser neutral como una especie de árbitro nacido para conciliar en dichas contradicciones de clase tratando de alcanzar un punto medio que satisfaga a todas las partes. No obstante vemos como este mediador casualmente se olvida siempre de actuar de oficio para los y las desposeídas. Sólo cuando la lucha de clases se encuentra en un punto álgido se acuerdan de buscar alguna regulación o alguna concesión que sea mínimamente beneficiosa para la clase trabajadora (no porque quieran beneficiar a la clase obrera, sino porque así intentan evitar una rebelión general y seguir manteniendo el status quo) y no le tiembla la mano de eliminar de un plumazo dichas concesiones cuando la ocasión lo requiere y la lucha de clases rebaja su nivel.

Es por ello que Marx nos recordaba en el 18 de Brumario que todas las revoluciones anteriores perfeccionaron el Estado en vez de destruirlo. Dicho esto, el debate en el seno del movimiento revolucionario queda nítidamente clara la cuestión en cuanto a la participación en las instituciones burguesas bajo criterio de conveniencia dentro de una estrategia para la toma del poder y no de desarrollo de dichas instituciones.

Dicho de otra forma, que el ultra liberal Piñera en Chile pasase del inmovilismo al reformismo en tres días no tuvo nada que ver con un congreso de diputados lleno de revolucionarios y revolucionarias, sino con una agudización de la lucha de clases a nivel nacional. No hizo falta ningún Garzón, ni ninguna Díaz para plantear la reforma del sistema de las pensiones o tocar la constitución de Pinochet. Hicieron falta tres días de insurrección popular.

Volviendo a la cuestión que nos atañe. Hay que decir abiertamente que las nacionalizaciones tampoco están exentas de intereses de clase. Seguramente los “representantes de los trabajadores de Alitalia” estarán tan encantados de sentarse en la mesa del Consejo como los “representantes de los trabajadores” y el consejero de IU en Bankia el día en que sacaron del estuche su tarjeta Black.

La única “nacionalización” que apoya los intereses de la lucha de clases es la que despoja al monopolista de su propiedad, en ningún caso la que “rescata”, “sanea” o “reconvierte”. Vamos a vivir tiempos difíciles y el Estado, con o sin coleta, querrá nacionalizar las empresas que no sirven a los intereses inmediatos de los monopolios, pero que sí respondan a sus intereses a largo plazo. Esto es lo que popularmente se conoce como “nacionalizar las pérdidas y privatizar los beneficios”.

De la misma forma otro error histórico del proletariado ha sido apoyar al capital monopolista nacional frente al capital monopolista de otras naciones o, ¡peor áun! frente al proletariado internacional. Aún existe un sector del movimiento comunista que no entiende el Estado español como un Estado imperialista, sino que realiza una práctica fruto de análisis errados del MCEe de los años 80.

Un sector del movimiento comunista aún vive preso de un análisis idealista basado en la idea romántica de la reindustrialización dentro del capitalismo, ¡incluso señala la falta de industria como causas del subdesarrollo de determinadas regiones! Esto sería así de no ser porque el capital monopolista de Estado domina toda la vida social y económica de todas las regiones y es precisamente el capital en su fase Imperialista la que se caracteriza por la exportación de capitales. Es por ello que planteamos que es una visión idealista el aspirar a que el Estado burgués de marcha-atrás en la historia. Cuando el ministro Le Marie habla de relocalizar la cadena de valor, no habla de traer las fábricas de vuelta a Francia, habla de que ya no les es tan rentable como antes explotar en el sudeste asiático ya que un nuevo gran jugador como es China está pidiendo su trozo de queso, esto es, que necesitan exportar capital a otras regiones.

Los comunistas no debemos conformarnos con describir la realidad inmediata como la desindustrialización en los 80-90, los rescates de la banca de los 2010 o la quiebra de empresas, Nissan y Alcoa, sino que debemos aspirar a describir la realidad dialéctica, esto es paso a un Estado imperialista en los 80-90, crisis nacional del imperialismo de los 2010, o la crisis global del imperialismo ahora. Es por ello que consideramos que todas las consignas deben de estar necesariamente vinculadas con la necesidad de la conquista del poder político por parte del proletariado, esto es la necesidad histórica de la revolución. Y más ahora cuando existe una crisis global del Imperialismo y siendo representantes de la clase obrera de un eslabón débil de la cadena imperialista.

No consideramos que se trate de un problema de correlación de fuerzas, el cuál como señalamos al principio del artículo tampoco nos es favorable, sino que consideramos que los programas basados en la petición de reformas democráticas y en las nacionalizaciones de las quiebras burguesas es irrealizable en sí mismo por la base económica dentro del marco capitalista de no ser por un proceso de descomposición interna del Imperialismo guerra mediante.

Concluyendo

  1. De poco sirven los programas de no ir acompañados de un plan para el desarrollo real del movimiento revolucionario.
  2. El movimiento revolucionario está desarmado al carecer de su Estado mayor, esto es un Partido Comunista con línea revolucionaria. Por lo que la tarea inmediata es dar pasos en esa dirección.
  3. Mientas tanto las y los cuadros revolucionarios siguen forjándose y es necesario que eduquen políticamente a las masas. ¿Cuáles son las lecciones principales que deben aprender las masas en esta etapa de la lucha de clases?
  4. La educación política de las masas debe ir siempre vinculada a la necesidad histórica de la revolución por parte del proletariado, de lo contrario, toda acumulación de fuerzas será capitalizada y vaciada de contenido por el reformismo más descarado.

A. Tejada, militante de Iniciativa Comunista

Notas

  1. «Francia se plantea nacionalizar sus propias empresas para salvarlas»
    https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/03/17/economia/1584431660_318938.html
  2. «Francia prestará 7.000 millones a Air France y 5.000 a Renault»
    https://www.expansion.com/economia/2020/04/24/5ea344ad468aeb9a178b456f.html
  3. «La nueva Alitalia nacionalizada contará con representantes de trabajadores en la dirección»
    https://www.expansion.com/empresas/transporte/2020/03/24/5e7a1b34e5fdea9a478b45cd.html
  4. «EE UU y Alemania preparan planes de ayuda equivalentes al 10% de su PIB»
    https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/03/21/economia/1584803195_188289.html
  5. «Crisis, rescate y austeridad»
    http://www.iniciativacomunista.org/opinion-debate/1193-crisis-rescate-y-austeridad