¡No pasarán por encima de las mujeres!

2020-03-24T18:37:38+01:002 de marzo, 2020|Actualidad|

En los últimos tiempos hemos visto cómo el enemigo de las mujeres trabajadoras se manifiesta en su forma más reaccionaria: el fascismo. Cuando pensábamos que la lucha feminista había garantizado algunos de los derechos más básicos para las mujeres, la historia nos avisa y nos dice claramente que nada está asegurado.

Con la incansable mediatización del discurso más misógino y reaccionario, hemos visto locales y centros de mujeres atacados, los autobuses de Hazteoír paseando su discurso homófobo por las ciudades del Estado, el tradicionalismo católico persiguiendo penalmente a feministas y la Huelga General del 8M siendo satanizada por la extrema derecha con amplia cobertura televisiva. En estos meses, además, el “trifachito” ya está aplicando su programa político en Murcia o Andalucía, donde han implantado el llamado “pin parental”.

Más allá de la caricatura fácil del señorito engominado con chaleco y pulsera de España, o el nostálgico del Franquismo encadenado en el Valle de los Caídos, el fascista, que como diría Bertolt Brecht no es más que un burgués asustado, defiende por encima de todo sus intereses de clase. El fascista busca la precarización y la pobreza de las trabajadoras, es el empresario que explota y abusa de las migrantes sin papeles bajo amenaza de deportación, el que prohíbe sindicarse a las trabajadoras, el que vive a todo tren pero se niega a pagar el Salario Mínimo a sus trabajadoras, el que despide a las mujeres si denuncian acoso sexual, el que niega la violencia de género y al mismo tiempo la ejerce, el putero que trafica con prostitutas, el que quiere decidir sobre la maternidad…

Su programa para las mujeres: precariedad laboral, maternidad impuesta y servilismo doméstico. Nuestro enemigo quiere aumentar las jornadas parciales, flexibilizar los horarios de trabajo, coste cero para las empresas en las bajas relacionadas con el embarazo, fomento del teletrabajo, excluir de la Sanidad Pública a nuestras hermanas de la clase obrera migrante, eliminar el aborto de la misma o crear una “baja maternal escolar” para que las menores embarazadas se ausenten de su centro educativo durante el tiempo necesario.

Aunque el fascista tiene un vínculo sentimental, fetichista e ideológico con el pasado más oscuro, no deja de ser un hombre de su tiempo, del capitalismo en crisis que sigue buscando la dominación de la clase obrera. Quiere a las mujeres explotadas en el trabajo y serviles en el hogar para asegurar sus beneficios empresariales. El fascismo es el burgués de siempre pero sin careta. Es la punta de lanza del patriarcado y el capitalismo.

El actual Gobierno «progresista», que comparte instituciones con estos elementos, es incapaz de tomar medidas ambiciosas para paliar la pobreza crónica que las mujeres trabajadoras sufrimos bajo el modelo de producción capitalista. Es incapaz de frenar a la burguesía más reaccionaria y su ofensiva programada contra los derechos más básicos de las mujeres.

La clase trabajadora tiene un claro enemigo y es común para todos sus sujetos. Las mujeres seremos relegadas todavía más a la explotación y servidumbre si creemos que al enemigo común podemos vencerlo solas, si no entendemos que nuestra miseria es la miseria común a nuestra clase, si no entendemos que la “España, grande y libre” que vuelve a mostrar sus fauces forma parte del proyecto económico de la burguesía española.

Nuestro enemigo tiene claro su rival y sus aliados, y por eso nos aventaja. Desde Iniciativa Comunista nuestra consigna para el 8 de marzo es clara: ¡construyamos la defensa antifascista de las mujeres trabajadoras!

¡Contra la alianza criminal del capital y el patriarcado!
¡Construyamos la unidad de la clase contra nuestro enemigo!
¡No pasarán por encima de las mujeres!

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