Jue11232017

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Ley mordaza: o con la burguesía o con la clase obrera

Otro golpe de mano nos ha vuelto a ganar una batalla de esta larga lucha que hace de motor de la historia: la lucha de clases.

Con la aprobación de la apodada por el pueblo como Ley Mordaza es más que lógico pensar que quienes nos desahucian, nos despiden, nos golpean, nos multan y nos detienen son psicópatas, pero debemos tener bien claro que de psicópatas no tienen nada.  Quienes nos hunden en la miseria son personas perfectamente conscientes de que sus intereses son absolutamente contrapuestos a los nuestros, a los de la clase trabajadora. Son grandes amasadores de fortunas  que entienden muy bien que para que ellos puedan tener sus infinitos privilegios, y mantenerlos, nosotras y nosotros debemos vivir en la miseria.

Y en momentos como estos, donde todo es frustrante y confuso, nunca faltaron los oportunistas que ante tamaña desesperación de nuestra clase aprovechan para asegurar que votando se puede llegar a pactos con esos empresarios millonarios, con quienes lo poseen todo, para que nos regalen alguna migaja más, para que nos devuelvan algún derecho de esos que parece que cayeron un día del cielo por voluntad de los mismos que son capaces de bombardear países un día sí y otro también.

Pero cuando el sistema capitalista está en crisis la burguesía no se puede permitir dar ninguna concesión a la clase trabajadora, no se puede permitir darnos algún derecho porque ello supondría perder privilegios y hacer tambalearse los cimientos de este sistema. Porque si tenemos derechos los ricos no podrían seguir concentrando y acumulando la inmensa cantidad de dinero que amasan gracias a nuestro sudor.

Y eso los oportunistas no nos lo cuentan, ni comentan que gran parte de la burguesía sería la primera interesada en comprar una paz social dándonos cuatro migajas, paces sociales que ya firmaron los traidores que hoy fingen poner el grito en el cielo ante los barros que nos traen los lodos que ellos amasaron. Porque la burguesía no es psicópata, la burguesía no da puntada sin hilo y sabe perfectamente que este sistema funciona así: o ellos, los millonarios empresarios y sus secuaces; o nosotros/as, la clase que no tenemos para sobrevivir más que el cada vez más mísero sueldo ganado con nuestro propio trabajo.

Cada vez urge más que nosotras/os también entendamos esto, porque si no lo hacemos seguiremos cayendo en  bucle en la falacia de sus discursos "ciudadanos" y humanistas, que no son más que lenguaje para confundir y hacer pensar que a lo mejor les podemos "convencer" para que sean más "buenos", que lo mismo no se dan cuenta de que hacen mucho “mal” y sólo les hace falta alguna lección de “ética” para cambiar.

No podemos creer esta mentira, porque el discurso del humanismo pacifista lo predican quienes acaban de aprobar una ley fascista que se basa de principio a fin en la más absoluta represión. Lo predican quienes hacen legal que la policía apalee a quien ejerce resistencia pacífica. Lo predican quienes financian enésimas guerras contra población civil, quienes ejercer las más sanguinarias torturas. Lo predican quienes matan privatizando la sanidad, quienes te dejan sin casa y en el paro y luego te multan por comer comida de la basura. Lo predican, a fin de cuentas, quienes monopolizan la violencia.

Sus leyes y sus discursos no pueden ser los nuestros, porque sus intereses y los nuestros están siempre y estarán enzarzados en una batalla que sólo puede acabar con la victoria de una de las partes: o gana la burguesía o ganamos la clase obrera. “No tenemos nada que perder, excepto nuestras cadenas”.

Yelena Nájera, militante de Iniciativa Comunista