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FMI, Crisis y Resiliencia

Hay pequeñas noticias que valen más que mil informaciones. Hoy en día, con la saturación y desorganización informativa que vivimos, con la manipulación mediática y las fake news, tenemos una responsabilidad muy grande con la información: separar el grano de la paja. Esto es: seleccionar la información importante y prioritaria para poder comprender bien la realidad que vivimos, sin perdernos ni dispersarnos en medio de la sobre-estimulación informativa que nos rodea, la cual nos lleva naturalmente a la confusión.

 Hace unos pocos meses salieron noticias que ofrecen informaciones que son especialmente relevantes para comprender las dinámicas que sigue la sociedad en la que vivimos. Estas noticias informaban de una conferencia que organizó el Banco de España para hablar de la situación económica en España. Para más inri, habían traído a un invitado especial: el Fondo Monetario Internacional (FMI). El título de la conferencia era: “De la recuperación a la resiliencia”. Aquí una de esas noticias: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/04/03/companias/1522755888_836939.html?id_externo_rsoc=FB_CC

 “Resiliencia”, el lenguaje y la ideología

 Es probable que la mayoría de gente al leer el título de esa conferencia se preguntase: ¿qué significa resiliencia?. Lo mismo me pasó a mí. Para ahorraros acudir al diccionario, copio-pego la definición de la RAE:

Del ingl. resilience, y este der. del lat. resiliens, -entis, part. pres. act. de resilīre 'saltar hacia atrás, rebotar', 'replegarse'.

1. f.Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

2. f.Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

 Teniendo en cuenta que quienes hablan son el Banco de Estado y el FMI, dos organismos muy relevantes para entender la situación de la economía española (BdE) y del mundo (FMI), la importancia de estudiar su lenguaje es alta.

 Haciendo un poco de vista general, no es difícil intuir que “resiliencia” es uno de tantos conceptos extraños y ambigüos que se utilizan para referirse al funcionamiento de la economía capitalista. ¿Cuántas veces hemos escuchado “flexibilidad”, “modernización”, “globalización”, “excelencia”, “rentabilidad”, “eficiencia” o “productividad”?.

 Estos conceptos, que casi siempre tienen su origen en los poderes políticos y económicos, resuenan día sí día también en los grandes medios de comunicación. Casi nadie los entiende, y sin embargo son los más utilizados para explicar los problemas y el funcionamiento de la economía de nuestras sociedades. Ahí reside precisamente la importancia de estos conceptos: en que explican cuestiones de enorme relevancia social sin que puedan ser comprendidos por la mayoría social.

 Para entender el por qué de lo anterior hay que señalar algo evidente pero que a menudo se nos olvida: los grandes medios de comunicación, que por los recursos con los que cuentan son los principales difusores de información y creadores de opinión, se constituyen como grandes empresas de la información (1), que como cualquier otra empresa siguen los intereses privados de sus principales accionistas e inversores.

 Que los medios de comunicación actuén desde una lógica empresarial capitalista provoca que sigan patrones comunicativos más propios del marketing informativo que de la profesionalidad periodística. En este sentido, su objetivo informativo no pasa tanto por informar honestamente sino por, principalmente, crear un gran mercado de consumidores en torno a los temas de información que interesan a los grandes inversores de la empresa. Y si además añadimos que la prensa española es de las más manipuladoras del mundo (2), tenemos el cuadro perfecto para desconfiar de la información y obligarnos a estudiarla en profundidad.

 Volviendo a la Resiliencia, al Banco de España y al FMI les interesa muy mucho que no entendamos el trasfondo real de este concepto (que explicaremos mejor más adelante), igual que el de tantos otros: su intención es justificar el funcionamiento de la economía en clave capitalista y neoliberal, y la consecuente implantación “impune” de una serie de políticas. Esto, evidentemente, no es del interés de las clases populares que representan la inmensa mayoría de la población. Y por eso juegan al despiste utilizando un lenguaje confuso y ambigüo. El Banco de España y el FMI son grandes garantes del funcionamiento económico capitalista y neoliberal. Se están limitando a hacer su trabajo.

 El lenguaje transmite la manera en la que vemos la realidad, y por tanto ideología. Si quienes hablan son los poderes, quieren que veamos la realidad como ellos quieren verla. Hagamos memoria: cuando nos decían “Flexibilidad” para justificar las últimas reformas laborales, en realidad querían decir “demos más facilidades a las empresas y quitemos más derechos a las y los trabajadores”; cuando dicen “modernización” para referirse a las necesidades de la economía española, en realidad quieren decir “ajustémonos a los intereses de las grandes empresas para que puedan ser más competitivas en el mercado capitalista, a costa de lo que sea: derechos, recortes y desigualdad”; cuando hablan de “globalización”, para justificar la desindustrialización, privatización o la deslocalización de las empresas, en realidad quieren decir “hay que posicionarse mejor en el nuevo sistema imperialista, y para ello hay que apoyar a las multinacionales y saquear otros países”; cuando hablan de “excelencia”, para justificar las tasas de acceso a la universidad y el coste de los másters, nos están diciendo que “hay que defender los privilegios de unos, aunque esto suponga la falta de oportunidades de la mayoría”; asímismo, cuando dicen “productividad” para justificar despidos o unas duras condiciones laborales, en realidad se refieren a que “hay que aumentar la intensidad de la explotación (del ser humano y el medio ambiente) por el bien de que “nuestras” empresas sean más competitivas en el mercado”; cuando dicen que “hay que apoyar a los emprendedores” para mejorar la economía, en realidad quieren decir que “los únicos que nos importan en las relaciones de producción son los capitalistas, y en concreto quienes mejores capitalistas son en el mercado”; y podríamos seguir eternamente con miles de ejemplos. ¿Cuál es el trasfondo de “Resiliencia”? No es muy difícil intuirlo.

 ¿Quién es el FMI?

 Como era de esperar, en esa conferencia se hablaba de las tendencias económicas presentes y futuras que presenta el capitalismo español en el marco de una economía completamente globalizada. En esa conferencia, quien más tenía que hablar era, como no podía ser de otra manera, el hermano mayor, el FMI.

 Al FMI hay que tomarle muy en serio. Es una de las instituciones de política económica más importantes a nivel internacional. Sería creada junto al Banco Mundial en 1944, tras la II Guerra Mundial, en el marco de los acuerdos Bretton Woods. En los años siguientes también aparecerían otros proyectos como el Plan Marshall, o instituciones como la OCDE o la Unión Europea de Pagos (3). En ese contexto las antiguas potencias mundiales, sobre todo las europeas, se encontraban destrozadas tras la guerra, y con estos acuerdos se pretendían establecer ciertas reglas que caracterizasen las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo, con el fin de proteger y relanzar sus privilegios económicos pese a la situación de sus maltrechas economías.

 El resultado de estos acuerdos fueron principalmente dos. En primer lugar, que EEUU, que había salido enormemente favorecido con la destrucción de Europa y Japón en la Segunda Guerra Mundial, se consolidase como la primera potencia mundial indiscutida, siendo el protagonista de las instituciones económicas internacionales (el dólar pasa a ser la moneda de referencia mundial). En segundo lugar, se abría paso a una etapa económica de internacionalización de producción (globalización capitalista), en la que las grandes potencias buscaban aún más (porque ya lo hacían antes) explotar nuevos mercados fuera de sus fronteras (se crean instituciones económicas internacionales y se abren aún más los mercados, con la particularidad de la deslocalización productiva y la división internacional del trabajo: unos países gestionan y otros producen).

 El FMI y el BM serían dos de las instituciones encargadas de ejecutar los objetivos de globalización capitalista y el proyecto imperialista norteamericano. En el caso del FMI, el ligazón con el proyecto imperialista de los EEUU ha sido desde el primer momento más que evidente, ya que su política se centra en “ayudar” a países poco desarrollados y en situaciones de crisis. Nació con el objetivo de garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional (centrado en el dólar), de ahí que la política del FMI sea eminentemente financiera: hace evaluaciones financieras, concede préstamos financieros y da directrices financiertas. El carácter imperialista del FMI se pudo comprobar de manera explícita en 1989 con el Consenso de Whasington dirigido a América Latina, que tenía como objetivo consolidar la política neoliberal en el continente (frente a las políticas izquierdistas) y así facilitar la entrada de capitales extranjeros. Los famosos “Diez puntos de Williamson” dan cuenta de ello (4), y las intervenciones militares y golpes de Estado en A.L. fueron el caldo de cultivo.

 Actualmente, hasta 181 países forman parte de esta institución, cuyas contribuciones dependen en gran medida del tamaño y peso de la economía de cada uno de los países en comparación con el total de la economía mundial (5). Esta capacidad de contribución es la que determina, más o menos directamente, la capacidad de influencia en la institución. En los últimos años de crisis económica internacional el FMI ha vuelto a cobrar una gran relevancia. Tal y como señala Atilio Borón (6), los organismos de decisión internacional con cierta formalidad democrática (ONU) han sido desplazados progresivamente por otros organismos internacionales de carácter “tecnocrático capitalista”, como es el caso del FMI, que no gozan ni de mínimos controles democráticos. La expresión de un capitalismo en descomposición es su tendencia al autoritarismo. Y la expresión de un capitalismo plenamente globalizado es que la toma de decisiones se ha trasladado cada vez más de los Estados-Nación a este tipo de organismos internacionales, que hacen a la vez de hermanos mayores.

 En un informe del 2015, titulado "Revisión del programa de crisis", el FMI evalúa el impacto de los acuerdos de crédito que adoptó con 27 países entre septiembre de 2008 y junio de 2013, en el marco de la crisis. Esta enorme relevancia se puede explicar por dos motivos. El primero es la debilidad del proyecto imperialista estadounidense y sus aliados, que busca reorientar sus políticas y reforzar su red internacional de alianzas. El segundo es el carácter financiero que ha adoptado la última gran crisis del capitalismo.

 La crisis financiera y el Estado Español

 Si hay un problema que caracterice a las economías en esta última crisis, es la deuda. Algunos casos como el de Grecia han sido enormemente paradigmáticos en este sentido: sería intervenida en 2010 por el FMI a través de un préstamo de 110 mil millones de euros, siendo la mayor intervención en la historia del FMI. Pero Grecia no ha sido el único caso, sino sólo la punta del iceberg. Portugal recibiría la intervención del FMI un año después que Grecia, y España se salvaría por poco. Este año, a partir de la solicitud del neoliberal Macri, también Argentina era intervenida por el FMI.

 Sin embargo, no sólo ha sido el FMI quien ha intervenido contra la deuda. Junto al FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, formaban en Europa la conocida “Troika”. Su política ha sido conjunta y enormemente ortodoxa a la hora de controlar la deuda: no han concedido ninguna quita de deuda y mucho menos condonaciones, y en sus políticas de intervención (mediante concesiones de créditos financieros) han impuesto condiciones muy severas: todas las políticas públicas de estos países tienen como absoluta prioridad resolver su situación de deuda, aunque sea a costa de pérdida de derechos laborales y sociales, duros recortes en servicios públicos, pérdida condiciones de vida, etc.

 Todo esto que pone de relieve que para estas instituciones la deuda supone un problema fundamental en la economía capitalista y no están dispuestos a ceder ni un palmo. De ahí que las crisis de deuda hayan sido resuelta mediante imposiciones humillantes y antidemocráticas como el paquete de medidas impuesto a Grecia o la aprobación “express” del cambio constitucional en España con la introducción del art.135 para anticipar el pago de la deuda.

 ¿Por qué tiene tanta importancia la deuda?

 El proceso clásico de funcionamiento de la economía capitalista (el ciclo de rotación del capital) se puede describir a través del siquiente esquema: 1) El capital acude al mercado a comprar materiales, medios de producción y fuerza de trabajo; 2) El capital entra en el proceso de producción. A través de los medios de producción y la fuerza de trabajo consigue la transformación (aumento) del valor de uso de los materiales, generando una plusvalía; 3) El capital sale de la producción y vuelve al mercado para vender sus productos, 4) El capital recompra, tratando de expandirse, mediante la plusvalía obtenida en el proceso de producción, que se pueden sumar a unas hipotéticas ganancias obtenidas en el mercado a través de una ventaja competitiva. Se repite el mismo proceso sucesivamente.

 A través de este proceso que describe a la economía capitalista, Marx identificaría las crisis como la destrucción entre la unión (armonía) entre compra y venta, sucediéndose un desajuste entre la producción y el mercado de compra-venta (7). Este desajuste tiene como motivo una sobre-producción de capital que no encuentra salida para ponerse en funcionamiento en el ciclo de rotación, teniendo como resultado el estancamiento y retroceso de la tasa de ganancia del capital.

 La crisis es un fenómeno inherente al capitalismo. El capitalismo siempre está en crisis desde el momento en que es la lógica de acumulación y valorización la que describe al capital, que es el “sujeto” que dirige la economía. El capital siempre necesita más para poder ganar a su competencia. El capital no atiende a necesidades humanas concretas, sino a la producción de valor en abstracto. En el capitalismo, el poder reside en la capacidad de acumular valor, que viene expresada en el dinero.

 Esta lógica perversa que domina la economía capitalista provoca una constante crisis de sobre-producción: es imposible aumentar eternamente el ciclo de acumulación de capital, ya que el mundo tiene límites humanos, sociales y naturales. Se pueden inventar muchas necesidades, crear un sistema consumista, explotar hasta la extenuación al ser humano y sus recursos, pero todo tiene límites. Por ello, a medida que la crisis de sobre- producción siguen forzando la acumulación de capital y los límites de la naturaleza, la crisis se expresa con mayor intensidad. De ahí que las crisis actuales sean más difíciles de sortear para los capitalistas que las anteriores.

 Históricamente, las salidas tradicionales del capital ante esta situación de la crisis han sido cuatro: 1) Incrementar la plusvalía (aumentar el nivel explotación del ser humano y la naturaleza); 2) Acelerar el tiempo de rotación de plusvalía (una mayor cultura de la inmediatez); 3) Abrir nuevos mercados (expandir el capital, sobre todo fuera del territorio nacional: globalización imperialista); 4) Ampliar el capital ficticio (burbujas financieras)

 La particularidad de la crisis actual es que como los tres primeros mecanismos de salida frente a la crisis están bastante forzados, el mecanismo financiero ha sido el que más se ha utilizado. Esta salida financiera a la crisis fue la utilizada tras la crisis de los años 70, y es la que ahora se ha manifestado con la crisis del 2008, que lejos de buscar otros mecanismos de salida ante la crisis, ha vuelto a utilizar los 4 mecanismos tradicionales, especialmente el último. Esto demuestra que el capitalismo se encuentra en un estado de crisis muy avanzado. Como dicen algunos autores y autoras, se trata de una crisis estructural.

 ¿Cómo actúa y se desarrolla el capital ficticio?

 El capital ficticio es un mecanismo que tiene como objetivo valorizar el capital que no encuentra salidas a partir de una crisis de sobre-producción de capital. La diferencia frente a otros mecanismos es que la salida para valorizar el capital sobre-acumulado no se encuentra en el espacio de la producción sino mediante los mercados financieros, mediante todo un conjunto de productos y derivados financieros.

 El capital ficticio es una hipótesis de capital (de ahí que sea ficticio, porque no está realizado. Se prevee que se va a realizar en un futuro). El capital ficticio nace de una inversión, es una apuesta, en base a un capital que se pretende realizar en un futuro. Como se diría popularmente, el capital ficticio se asienta en la pura especulación. Esta apuesta tiene base, en principio, en proyectos de producción industrial “estables” (de ahí que en España el capital ficticio se coloque en el sector de la vivienda, porque es un bien de primera necesidad). El capital ficticio es una expectativa de capital que consiste en remunerar ingresos futuros al margen de que se realicen o no. Es el culmen del fetiche del capital sobre la mercancía: la creencia falsa de que el capital y la mercancía constituyen la realidad, y no de que son productos de ella. Al ser un espacio “hipotético”, el capital consigue colocar muy fácilmente su capital sobre-acumulado, encontrando ideal este mecanismo. De ahí que este espacio de valorización ( “sistema de apuestas” financiero) no haya dejado de aumentar en los últimos años, inflando cada vez más las famosas “burbujas”. En 2016, se estimaba que la masa de capital ficticio era 3.5 veces mayor que en 2007 con el estallido de la crisis (8)

 La imposibilidad de poder realizar esa hipótesis de capital (sobre la que funciona el capital ficticio) provoca que, como advertía Marx, se produzca un desajuste entre mercado y producción que lleva naturalmente a una situación de crisis: los precios se devalúan (al no estar en armonía con la situación de la producción) y si no se introducen mecanismos correctores se produciría una destrucción masiva de activos financieros ficticios, provocando una crisis en cadena. La deuda es la consecuencia de todo este fenómeno: no se puede hacer frente a la producción (hipotética) que se había planteado en un inicio y que había llevado a una financiarización en cadena (sistema de apuestas), y el resultado es que todo el sistema se viene abajo. Sin embargo, el enorme poder acumulado que tiene el capital financiero (que ocupa un sector estratégico en la economía capitalista), presiona para impedir la devaluación de ese sector de capital, trasladando la crisis a otros sectores de la economía (los sectores más vulnerables) y utilizando al Estado como “salvavidas”. De aquí viene la famosa compra de activos financiertos por parte del Estado, que ha asumido la crisis del capital ficticio: los Estados compran todos los productos devaluados para que los precios no caigan todavía más y se consiga mantener cierto equilibrio en una economía capitalista cada vez más desequilibrada. De esta manera la crisis capitalista se traslada al Estado, que se endeuda de manera estratosférica. Pero el problema no se resuelve, simplemente se traslada.

 El caso del Estado Español es uno de los más paradigmáticos a la hora de explicar todo este proceso. Las tradicionales medidas para solucionar la crisis capitalista, son de sobras conocidas: se aprueba una nueva ley laboral que desequilibra todavía más las relaciones capital-trabajo en favor de una mayor explotación del trabajador y se produce una nueva oleada de privatizaciones (especialmente en sanidad) y recortes en servicios sociales.

 En cuanto a la crisis del capital financierto, los negocios de la entidades de crédito no dejaron de aumentar en los años anteriores a la crisis (9). Carente de industria, siendo un país servicios de la periferia de la UE (10), el capital ficticio en España se ha asentado principalmente en el sector de la construcción, que creció de una manera descomunal en los años anteriores a la crisis (11) teniendo como consecuencia la famosa burbuja inmobiliaria (casi el 14% de las viviendas en España están vacías, un total de 3,5 millones) (12). De la ley hipotecaria aprobada y los miles de desahucios que se han producido y se siguen produciendo, tampoco conviene recordar cosas que son de sobra conocidas.

 Con el estallido de la crisis financierta a nivel internacional, las instituciones de la UE con sus financiadores alemanes a la cabeza se niegan a perder la posición de privilegio que tienen, y desde su posición estratégica presionan a los países que acumulan más deuda (especialmente los de la periferia sur de la UE) para que prioricen su pago.

 Es así como a partir de 2008, presionado por el FMI y obligado por las instituciones de la UE y los financiadores alemanes que la dirigen, el Estado español, de la mano del Banco de España, comienza su operación de rescate a entidades financieras, interviniendo 5 de las cajas de ahorros más importantes del país: Caja Castilla-La Mancha, CajaSur, Caja de ahorros del mediterráneo, Banco de Valencia y Caja Madrid. A partir de 2011, se nacionalizan otras 3 cajas de ahorros de importancia: Caixa Catalunya, Novacaixagalicia y Unnim. En 2012 se recibe el famoso rescate por parte de la UE. De los más de 62 mil millones empleados en todo este proceso de rescate financiero, el Estado apenas ha recibido un 6%. Asímismo, el grueso del rescate se destinó a sanear las cajas de ahorro que luego se vendieron o fusionaron con grandes bancos (13). Actualmente la deuda pública alcanza récords históricos (14), siendo el Estado español más dependiente que nunca. Asímismo, tras una época de interrupción el sector de la construcción (y especialmente el del alquiler), vuelven a crecer ininterrumpidamente (15), síntoma de que la lógica que crea la crisis sigue más que presente, en dirección a lo que muchas economistas (y el propio FMI) advierten: se avecina, más pronto que tarde, una nueva crisis todavía más brutal que la anterior.

 ¿Qué significa “Resiliencia”?

 Si hay algo de lo que parten los expositores de la conferencia es de dos premisas: 1) que la crisis va a seguir agudizándose y volverá a estallar con fuerza; 2) que España no está ni de lejos preparada para soportar esta nueva crisis que se avecina, y “ni para una desaceleración normal".

 Dicho de otra manera, nos vienen a confirmar que el capitalismo vive en un permanente estado de crisis, y también que esta crisis no es como las anteriores, puesto que sin haber habido una superación de la situación anterior a la crisis, volverá a estallar otra que se presupone aún peor.

 De ahí que las principales recomendaciones que hace el FMI y la Comisión Europea, al Estado Español, más que aportar algo nuevo pasan por empezar a advertir “la que se avecina”. Por ello, su recetario de propuestas lejos de dar ideas novedosas insiste en lo que ya vienen diciendo desde el anterior estallido de la crisis, más neoliberalismo: 1) reducción del déficit y deuda pública (seguir con las políticas de austeridad); 2) fortalecer a las entidades financieras (siendo serviles a su poder); 3) adaptarse mejor a la “globalización” relanzando el sector de la alta tecnología (posicionarse mejor dentro de la cadena global del valor del imperialismo, más paro y tecnologización de la producción); 4) flexibilizar todavía más el mercado laboral, aumentando su productividad (más explotación y menos derechos).

 Dicho claramente: el capitalismo se encuentra en crisis estructural y la tendencia que va a seguir va a ser cada vez más explotadora, rapiñera e imperialista. Y en este contexto, la Resiliencia que proponen estos agentes del capitalismo no es sino decirnos de manera “cool” que ya no se sale de las crisis mejor de lo que estaba antes (mejorando, aunque poco, el nivel de vida), sino que ahora salir de las crisis significa adaptarse a todo el receso sufrido y prepararse para el siguiente que será aún peor. El problema no es la gestión neoliberal del capitalismo. El neoliberalismo es la manifestación actual de la lógica capitalista que busca sobrevivir y morir matando. Todas las lógicas anteriores que adoptó el capitalismo (keynesianismo y socialdemocracia) han sido agotadas históricamente.

 Los señores del FMI y otras entidades capitalistas nos hablan de la economía como si fuese un espacio ajeno al mundo real y humano. Como si la economía tuviese reglas propias no decididas por las personas sino por una suerte de "mano invisible": el mercado. Estos agentes del capital dan vida a un sujeto impersonal: el capital, mientras ignoran a millones de personas que habitan el mundo, el medio ambiente y los seres vivos que sí la tienen. Su lógica fetichista es perversa.

 Estos agentes asumen que esta es la única manera posible de entender la producción y distribución de bienes y servicios. No conciben alternativa al capitalismo. Una parte de la izquierda insiste en confiar en que la actual Unión Europea y el capitalismo neoliberal son reformables, que el problema es cómo se gestiona la economía y no qué lógica domina a la economía. Pero la realidad nos está enseñando que cualquier posibilidad de humanizar un capitalismo cada vez más criminal y decadente es imposible. El problema es de raíz.

 El capitalismo se está agotando poco a poco, y salvo que se organice una alternativa anticapitalista que lo haga caer lo que se viene es una agudización progresiva de las desigualdades y de la explotación capitalista. Como ya advertía Rosa Luxemburgo, la alternativa socialismo o barbarie, cada vez se hace más clara. Ahora más que nunca: tenemos que enseñarles, de manera organizada y radical, que el mundo lo puede gestionar el ser humano por y para sus necesidades.

 

Ernesto García, militante de Iniciativa Comunista

 

BIBLIOGRAFÍA:
1- Los dueños de la información en España: http://www.mientrastanto.org/boletin-105/de-otras-fuentes/los-duenos-de-la-informacion-en-espana
2- La escasa fiabilidad de los medios de comunicación españoles: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/medios-espanoles-menos-fiables-universidad-oxford/20160318131246126529.html
3- Una breve introducción a la Unión Europea: http://iniciativacomunista.org/images/pdf/LR6.pdf
4- La “receta” del consenso de Whasington: https://es.wikipedia.org/wiki/Consenso de_Washington
5- Funcionamiento del FMI: https://www.ennaranja.com/economia-facil/porque-es-tan-importante-el-fmi-para-la-economia-mundial/
6- La hegemonía global del FMI: https://www.telesurtv.net/telesuragenda/FMI-arma-para-la-hegemonia-economica-global-de-EE.UU.-20171013-0018.html
7- Sobre la crisis capitalista: https://www.youtube.com/watch?v=LF8oTs0n48c
8- Sobre el capital ficticio: https://www.youtube.com/watch?v=x6HqvfQWqk8
9- Evolución negocios de crédito en España: https://golpedefecto.blogspot.com/2012/11/evolucion-de-los-balances-de-las.html
10- “Una estrategia socialista para la UE”: http://iniciativacomunista.org/images/pdf/LR6.pdf
11- Evolución sector construcción y burbuja inmobiliaria en España:
– https://www.estrategiasdeinversion.com/actualidad/noticias/bolsa-espana/la-crisis-del-sector-de-la-construccion-en-espana-n-123574;
– https://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_inmobiliaria_en_Espa%C3%B1a;
https://www.google.cl/url sa=i&source=images&cd=&ved=2ahUKEwiu6aWA8YTfAhWFkJAKHauYAx4Qjhx6BAgBEAM&url=http%3A%2F%2Fwww.jcdiez.com%2F2014%2F06%2F27%2Fcuando-se-formo-la-burbuja-inmobiliaria-en-espana%2F&psig=AOvVaw3Uv9ewja6KD8QGsCKJ0Fop&ust=1543968477218505
12- Viviendas vacías en España: https://www.publico.es/actualidad/espana-millones-viviendas-vacias.html
13- Datos sobre el rescate financiero en España: https://www.eldiario.es/economia/DATOS-repartio-dinero-rescate-bancario_0_684182269.html
14- Evolucíón deuda pública: https://elpais.com/economia/2018/08/17/actualidad/1534496580_720983.html
https://javiersevillano.es/BdEDeuda.htm
15- Crecimiento de la construcción España: http://www.interempresas.net/Construccion/Articulos/221369-El-sector-de-la-construccion-crecera-un-7-por-ciento-en-2018-gracias-al-dinamismo-de-la.html
Crecimiento alquileres España: https://www.bbva.com/es/mercado-alquiler-espana-repunta/