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Vox y el populismo de extrema derecha en el Estado español

Como señalábamos en el Línea Roja 6 “Análisis del movimiento político en Europa” (septiembre 2018) quedaba pendiente realizar un análisis separado sobre la extrema derecha en el Estado español debido a que posee ciertos aspectos diferenciadores, especialmente la cuestión de las naciones del Estado como eje discursivo principal. El ascenso de Vox en Andalucía nos exige abordar el análisis del auge de este partido populista de extrema derecha en el Estado español y las perspectivas a futuro que este escenario nos plantea.

 

En el Línea Roja 6 se diferenciaba entre el neofascismo y los proyectos populistas de extrema derecha siendo estos últimos la parte más reformista del fascismo, los cuales hacen suyo el nacionalismo y supremacismo racial de los proyectos fascistas clásicos, pero desecha el ideario de “revolución” fascista y, por tanto, su pseudo-anticapitalismo y su legado histórico – a Vox no le causa ninguna contradicción decir que son antifascistas y anticomunistas. En aquel texto también se señaló que eran ciertos sectores del Partido Popular (PP) y de Ciudadanos (Cs) los que representaban al populismo de derechas mayoritariamente en el Estado español. Sin embargo, el auge de Vox redefine este escenario clarificando organizativamente todas estas tendencias, erigiéndose como el verdadero referente del populismo de extrema derecha. Por su parte, Cs queriendo evitar que Vox se erija como referente populista y españolista que estaba granjeándose para sí, está tendiendo hacia un centrismo liberal, apelando al liberalismo y a sectores españolistas, pero de perfil no tan conservador. Finalmente, el PP está radicalizando su discurso al ver esta clara fragmentación de sus bases sociales, intentando recuperar una derecha mucho más ideologizada y dura. El proceso de derechización ideológica general en el Estado español facilita la filtración y asunción de ideas propias del populismo de derecha – el racismo y chovinismo abiertos y descarnados, la lucha contra la ideología de género, etc. – en el resto de los destacamentos de la derecha institucional, lo cual facilita aún más el ascenso social del populismo de derecha y del neofascismo.

 

Datos de las elecciones andaluzas

 

Los últimos antecedentes electorales de Vox fueron en las elecciones de 2016 donde consiguieron 18.000 votos a nivel estatal, destacando principalmente Madrid con 9.000 votos y otros municipios llegando al millar de votos como Valencia, Zaragoza, Murcia y Sevilla. Como veremos, ha sido nuevamente Sevilla el foco principal de votos a Vox en las últimas elecciones andaluzas, donde la organización de extrema derecha ha irrumpido con más fuerza superando la enorme mayoría de valoraciones de intención de voto. Las semanas previas a las elecciones andaluzas los medios daban de 1 a 3 escaños subiendo de 5 a 7 escaños la semana previa. Algunos medios llegaron a dar los 10 escaños el mismo día de las elecciones, sin embargo, la irrupción de Vox en general ha dejado perplejo al movimiento político del Estado español superando cualquier expectativa al respecto.

 

Las elecciones andaluzas desde un principio se han enfocado en clave nacional, los representantes andaluces han sido irrelevantes, los programas locales no han ganado la mayor parte del apoyo social sino especialmente la lucha contra el nacionalismo en Catalunya y la bandera del nacionalismo español. Resulta llamativa la existencia de un populismo que puede ascender políticamente sin necesidad de prometer mínimas medidas populistas para la clase obrera, sino simplemente apelando al sentimiento nacional reaccionario. El PP con Casado a la cabeza, Ciudadanos con Arrimadas y Abascal por Vox eran las claves nacionales para Andalucía que se enfocaban como un escenario de pruebas de cara a las generales, tanto a nivel discursivo como a nivel de posibles alianzas para formar gobiernos futuros de la derecha.

 

Además, el resultado de las elecciones andaluzas marca un crecimiento notable de la abstención, la cual supera el 39,22% conseguido en 2012 alcanzando un 43,60%, lo que se traduce en 2,60 millones de electores que se han abstenido. Estos resultados solo pueden compararse con las elecciones andaluzas de 1990 con un 44,68% de abstención en plena crisis política del PSOE de González. Datos de “Sigma Dos” señalan que la abstención procede fundamentalmente de la izquierda, en concreto, desglosado por partidos, las abstenciones procederían de Podemos con 300.000 personas, de IU con 115.000 y del PSOE con 254.000. Esto significa que el 50% de los votantes del reformismo ni siquiera fue a votar, lo que refleja una clara derrota política que no ha provocado una autocrítica capaz de frenar el auge del fascismo. Por el momento sus alternativas pasarán por el voto del miedo contra la derecha en un frente popular reformista cuyos objetivos son apuntalar el régimen del 78. Una vez más el reformismo en profunda crisis no le queda otra opción que apuntalar el viejo sistema que engendra fascistas día a día para sobrevivir.

 

Además, la abstención tiene un claro sesgo de clase, la abstención en barrios ricos es del 25% frente a la abstención en barrios pobres que se encuentra en torno al 50%. Por tanto, podemos concluir que existe un vacío de referentes políticos en las clases obreras más hondas que no ven en las instituciones una vía para resolver sus problemas. En contra de los bulos y fake news que Vox pretende propagar, los datos de Sociométrica señalan que solo el 11% de los votantes de Vox, provienen del voto a IU, Podemos o PSOE; por tanto, no es cierto que haya habido un trasvase masivo de votos desde el reformismo al populismo de extrema derecha. Sin embargo, la situación es igualmente difícil ya que los obreros y gran parte de la clase obrera que se movilizó electoralmente por el reformismo está huérfana de referentes políticos que luchen por sus intereses, pero toda esta gran mayoría social aún no está dominada por el populismo de derecha.

 

Según varias fuentes entre el 35% y el 45% de los votos a Vox proceden de personas que ya habían votado al PP en el 2016. Esto significa que la mayor parte de los votos de Vox proceden del ala derecha, más chovinista y reaccionaria del PP. La derecha se ha fracturado debido al centrismo desideologizado de Mariano Rajoy y de su pleitesía a Europa en contra de los intereses de parte de la pequeña y mediana burguesía nacional, la cual se ha escindido en una vertiente liberal hacia Ciudadanos y en una vertiente nacional-populista hacia Vox. Pese a esta escisión, la derecha no se ha desmovilizado electoralmente, especialmente motivados contra el derecho de autodeterminación en Catalunya y el desgaste del reformismo y del PSOE.

 

Si desagregamos sus escaños por municipios observamos que los focos principales de voto a Vox han sido Almería (43.500 votos, 16,8%), Málaga (72.500 votos, 11,5%), Cádiz (57.000 votos, 11,25%) y la región con más votos, Sevilla (95.500 votos, 11%); todas ellas aportando 2 escaños. Por su parte Córdoba (35.000 votos, 9,2%), Huelva (17.500 votos, 8,3%), Jaén (27.700 votos, 8.7%) y Granada (47.000 votos, 11,4%), han aportado 1 escaño cada una. Como vemos no todas las regiones agrícolas han votado a Vox como también se insiste en los medios de comunicación. El voto a VOX está más bien relacionado con el alto poder adquisitivo de las grandes ciudades de la costa. Esta conclusión también concuerda con el hecho de que el paro no sea un factor determinante: la clase obrera más honda no vota en general; zonas como Barbate con un 42% de paro ha apoyado a Vox con un 12%; Algeciras, La Línea o Puerto de Santa María han alcanzado el 14% del voto, ligeramente superior a la media andaluza. Profundizando más en este análisis podemos hacer un estudio de la abstención y el perfil del votante en función de la renta per cápita de municipios y barrios de las diferentes provincias donde Vox ha sacado 2 escaños:

 

Mesas electorales en Sevilla, los barrios

 * Barrios con más renta: Vox supera el 20% de los votos, abstención del 30%

  •   Santa Clara (50.000€ de renta per cápita): voto generalmente a Ciudadanos, Podemos y Adelante Andalucía, aunque existen distritos con presencia de Vox.
  •   Tabladilla-Porvenir (50.000 € de renta per cápita): voto de primera fuerza al PP y Ciudadanos y Vox empatados a votos.
  •   Los Remedios (43.000 € de renta per cápita): Voto principalmente al PP y a Vox
  •   San Bernardo-Buhaira (43.000€ de renta per cápita): Las tres principales fuerzas políticas han sido PP, Ciudadanos y Vox.
  •   Palmera-Heliópolis (40.000€ de renta per cápita): nuevamente voto dirigido a la derecha: PP, Vox y Ciudadanos como tercera fuerza.

 * Vox gana las elecciones en Bellavista-La Palmera (34.567€ de renta per cápita)

 * Barrios con menos renta: abstención llega al 50%

  •   Polígono Sur (13.000€ de renta per cápita): Voto se dirige al PSOE fundamentalmente con amplia mayoría.
  •   Torreblanca (14.500€ de renta per cápita): fuerte presencia del PSOE y Podemos, Vox residual.

 

Mesas electorales en Málaga, los municipios

 * Municipios con más renta

  •   Benahavís (28.500€ de renta per cápita): voto a la derecha PP, Ciudadanos, Vox alcanza el 20%.
  •   Rincón de la Victoria (27.000): voto a los grandes partidos Ciudadanos, PP, PSOE.
  •   Málaga (25.000€ de renta per cápita): voto al PSOE, Ciudadanos, PP.
  •   Marbella (25.000€ de renta per cápita): voto al PSOE, PP, Ciudadanos; Vox alcanza un 13% superando la media andaluza.

 * Municipios con menos renta, abstenciones en torno al 35%

  •   Almáchar (12.000€ de renta per cápita): voto fundamentalmente al PSOE y Podemos.
  •   Comares (13.000€ de renta per cápita): voto dirigido a PP y PSOE.
  •   Arenas (13.000€ de renta per cápita): Podemos como primera fuerza y PP.

 

Mesas electorales en Cádiz, los municipios

 * Municipios con más renta

  •   Algeciras (28.000€ de renta per cápita): Voto dirigido a Ciudadanos, PSOE y Vox alcanzando el 20% de votos.
  •   Cádiz (27.000€ de renta per cápita): fuerte presencia de Podemos.
  •   Puerto de Santa María (26.500€ de renta per cápita): Voto a Ciudadanos, Podemos y PP.

 * Municipios con menos renta, abstenciones 60%

  •   Puerto Serrano (12.000€ de renta per cápita): Voto fundamentalmente a Podemos, PSOE.
  •   Alcalá del Valle (13.500€ de renta per cápita): Voto a Podemos y PSOE.
  •   El Gastor (14.000€ de renta per cápita): Voto al PSOE y PP.

 

Mesas electorales en Almería, los municipios

 * Municipios con más renta Cádiz

  •   Almería (22.500€ de renta per cápita): voto al PP, PSOE, Ciudadanos
  •   Carboneras (22.000) € de renta per cápita: fuerte presencia del PSOE.
  •   Huércal de Almería (21.000€ de renta per cápita): voto al PSOE, Vox alcanzando el 20% de votos, muy igualado con Ciudadanos.

 * Municipios con menos renta, abstenciones 40%

  •   Canjáyar (13.000€ de renta per cápita): fundamentalmente PSOE, PP.
  •   Gérgal (13.500€ de renta per cápita): fuerte presencia de Podemos.
  •   Abrucena (13.500€ de renta per cápita): fuerte presencia del PSOE.

 

Si realizamos un análisis de clase del votante de Vox a la luz de todos estos datos, concluimos que tiene un perfil fundamentalmente urbano, procedente de los municipios más ricos, con mayor renta media por habitante, ubicados en las capitales de provincia y grandes ciudades como Sevilla, Málaga, Algeciras (Cádiz) y Almería con más de 25.000 € por habitante. Existen excepciones de esta tendencia, como El Ejido o Roquetas de Mar, pequeños pueblos de Almería de renta per cápita inferior que no son su base de militancia más importante en el cómputo global. Es importante este factor porque las grandes ciudades tienen una población extranjera del 10%, frente a la imagen que se nos quiere vender de que Vox arrasa en las zonas con mucha población migrante. Solo algunos pueblos de Málaga y Almería presentan población extranjera de entre el 25% y el 40% con voto a Vox como El Ejido, Marbella, Fuengirola o Roquetas de Mar. En los pueblos Malagueños en cualquier caso el apoyo a Vox es de un 13%, muy por debajo de los pueblos de Almería.

 

Debido a la importancia que se le ha dado en los medios de comunicación al caso de El Ejido, la capital del mar de plástico, merece la pena pormenorizar el análisis de clase de este pueblo del poniente de Almería, despejando así varios bulos que corren sobre los votantes de Vox aquí. Las zonas costeras donde se ubica el grueso de las explotaciones agrícolas en invernaderos de plástico, se alcanzan un 60% de migrantes entre los asalariados en el sector. El ejemplo de El Ejido es un pueblo de tantos de la costa de Almería especializados en el cultivo de frutas, hortalizas en invernaderos de plástico y olivos junto con sus derivados, y se encarga de más de un 70% de la producción agraria andaluza. El trabajo en estas formas de agricultura hortícola bajo invernadero se ha sustentado sobre la sobreexplotación de migrantes en cultivos en los que domina la pequeña propiedad (unos 8.000 en toda Almería). Gracias a este modelo de acumulación agrícola junto con la especulación inmobiliaria en urbanizaciones de lujo, Almería ha pasado de ser la segunda capital andaluza más pobre a ser la segunda con mayor PIB y renta per cápita de Andalucía, superada solo por Sevilla. Una muestra de cómo la explotación de migrantes ha sido la palanca de crecimiento de la región lo muestran los datos sobre población extranjera que ascendió de 29.000 en 2001 a 136.000 en 2017. Los barrios de El Ejido donde Vox ha encontrado su feudo natural han sido una vez más los barrios ricos y, consiguientemente, los más segregados a nivel racial, barrios en los que se ha alcanzado el 37% de los votos (por ejemplo, en el barrio de urbanizaciones de lujo de Almerimar Vox ha obtenido el 40%). Sin embargo, los barrios obreros donde convive la clase obrera nativa y migrante Vox ha obtenido peores resultados.

 

El caso de El Ejido despeja dudas sobre los motivos de la presencia de Vox en localidades agrarias de estas características. Los pequeños y medios propietarios quieren regularizar la situación de semi-esclavismo en la contratación de migrantes para explotarles en los invernaderos para aumentar sus ganancias. La idea es regular un modelo productivo en el que se importen trabajadores desde sus países de origen, sin derechos ni prestaciones mientras trabajen en suelo español, para posteriormente ser devueltos cuando sea necesario. Este fenómeno también puede aplicarse a pueblos de otras provincias como Granada o Huelva con un modelo productivo agrario semejante y los resultados de aumento de voto a Vox obtenidos, aunque nunca llegando a los resultados obtenidos en Almería, región tradicionalmente de ideología de derechas. La presión de estas medidas obligaría a la población migrante a aceptar condiciones de trabajo aún más miserables solo para poder mantenerse en el Estado, del tal modo que su permiso de residencia queda a disposición de las necesidades de la Patronal. En palabras de Abascal en uno de sus discursos “Aquí no cabe todo el mundo, la inmigración hay que regularla en función de las necesidades de la economía nacional”.

 

Discurso Político VOX

 

Como hemos insistido anteriormente, las bases sociales principales del populismo de derecha de Vox se ubican esencialmente en la clase burguesa del Estado. Sin embargo, esto no significa que no se haya filtrado socialmente hacia la clase trabajadora el voto para Vox. La entrada de Vox en el escenario institucional confirma un deslizamiento de la subjetividad social a la derecha, a lo que se une la radicalización del discurso del primer partido de derecha español: el PP de Casado apoyado por Ciudadanos especialmente en la represión del derecho de autodeterminación en Catalunya. Sin embargo, el programa de Vox no es un programa de gobierno, esa no es su función; su tarea es movilizar a los sectores a la derecha del PP descontentos con el centrismo de Rajoy y la crisis del imperialismo (conflictos inter-imperialistas en la UE, fractura política del Estado relacionada con la autodeterminación de Catalunya y la irrupción de proyectos reformistas a la izquierda del PSOE como Podemos, sentimiento patrio herido, etc.). Es por eso por lo que el programa de Vox a diferencia del fascismo clásico, no se presenta como una tercera vía, ni pretender hacer una revolución fascista. Su programa es populismo chovinista, en resumidas cuentas, españolismo. Sin embargo, a diferencia del PP o de destacamentos fascistas minoritarios como Falange, la idea que tiene Vox en su discurso es en general, difusa y muy básica. La idea nacional de España que quiere dar Vox se apoya sobre su simbología más básica, bandera, himno, unidad nacional, monarquía también, pero de una forma en general más tímida que los “viva el rey” de Casado. Al igual sucede con el catolicismo, se declaran herederos de la tradición católica como diferenciador cultural de Europa, pero en general de forma más transversal, fundamentalmente a través de su idea de familia, valores y fiestas cristianas. Como veremos más adelante, pese al apoyo que tiene Vox de grupos católicos ultras como los ‘kikos’, arzobispos o Hazte Oír, su idea de España se dirige más hacia personas que podríamos ejemplificar como conservadores que no van a misa pero que les gusta la Semana Santa.

 

Esta indefinición y flexibilidad en su idea nacional es su principal baza para lograr filtrar hacia clases populares su discurso chovinista de extrema derecha. Apelan constantemente a un individuo que él mismo sea capaz de rellenar el contenido de la nación española como quiera, simplemente planteándole un escenario de sitios comunes muy básicos y aceptados socialmente. Como hemos dicho, su discurso apela a una gente con unas convicciones más blandas que su base votante principal, ideológicamente consciente de ser de derechas, nacionalista español y conservadora socialmente y con toques liberales a nivel superficial.

 

Vox busca el voto de una persona que se identifica como español, de derechas y conservador pero que en muchos casos se percibe como centrista. Insistimos en la idea de que, aunque sus fuerzas militantes son en general muy autoconscientes de derecha, esto no significa que su discurso apele a estos mismos, sino a subjetividades más difusas dentro del españolismo y ésta es su verdadera fuerza discursiva, su populismo chovinista. El intelectual del régimen Sanchez Dragó ejemplifica perfectamente esta flexibilidad discursiva, el cual en una tertulia matinal de máxima audiencia como Espejo Público admitió suscribir el 90% del programa de Vox pese a que “Santi Abascal es un patriota, yo no soy patriota. Santi Abascal es católico, yo no soy católico”. No podía esperarse menos de semejante bufón del régimen que utilizó estas mismas líneas para referirse a amigos suyos de Falange Auténtica, refiriéndose a ellos como “los últimos rojos de España”, invitados a sus programas en Telemadrid.

 

Ejemplo de todo esto fue el mitin de Santiago Abascal en Andalucía, en el cual como en todos sus discursos se presentan como herramientas al servicio de España, salvadores de una patria herida y cercada por enemigos que el propio Abascal se encarga de señalar con el dedo. En sus mítines destaca el uso de un lenguaje de batalla, de honor y gallardía, “amar a tu patria como a tus padres”. La mayor concreción de esta visión de mesías al servicio de la patria es su vídeo promocional para Andalucía en la que señoritos a caballo andan sobre un campo, evocando a una carga de caballería con música de El Señor de los Anillos.

 

Sin embargo, una vez más la idea de España defendida en el mitin es más abierta de lo que se podría esperar, en su defensa del concepto de España Abascal cita el conocido “tomar partido hasta mancharse” de Celaya o recurre a citas chovinistas de políticos de derecha republicanos como Alcalá Zamora o Salvador de Madariaga. A diferencia de organizaciones neofascistas las cuales consideran a la Segunda República como un periodo negro marcado por el bolchevismo, Abascal apela a un chovinismo mucho más básico y amplio; le sirve como referente prácticamente cualquiera que haya ensalzado a la nación. “Estáis aquí por España. Porque lo que es grande es España”.

 

Una vez asentado el papel esencial del chovinismo, su discurso se dirige a señalar a los enemigos de esa patria difusa y simple. En primer lugar, se acusa a una izquierda socialista y comunista de liquidar el régimen constitucional, de ser incapaces de defender la nación contra el golpe de Estado y de ser “cómplice de la invasión migratoria”. El gobierno del PSOE, pese a ser legal, sería ilegítimo por apoyarse en partidos nacionalistas, en sus propias palabras “en golpistas y Bilduetarras”. Este eje siempre ha sido esencial en la derecha del Estado y propio de proyectos fascistas los cuales se presentan como salvadores de una patria herida, reconquistadores; frente a una izquierda que tiene el poder omnímodo y deja a la nación en manos del comunismo. Un punto en el que insisten en sus discursos es que la izquierda ha impuesto la dictadura de lo políticamente correcto, supuestamente la izquierda marca lo que se puede y no puede hablar; no se puede hablar de inmigración, “violencia doméstica” y del terrorismo y el golpismo. Es en este marco discursivo donde se ataca especialmente al feminismo como “ideología de género” a eliminar, este también es uno de sus puntos diferenciadores y más explícitos. En el fondo se apela a derechistas frustrados y acomplejados que creen defender un ideario común pero que sólo ellos se atreven a formular contraviniendo la corrección política.

 

En el señalamiento de enemigos también se dirige a la derecha, su crítica se dirige a su cobardía contra “el golpismo” en el caso del PP y contra las alianzas con la izquierda (PSOE) en el caso de Ciudadanos. Utilizan una retórica muy influenciada por Federico Jiménez Losantos dirigiéndose al PP como “la derechita cobarde” que ha permitido el ascenso de “la izquierda radical y genocida” y a Ciudadanos como “la veleta naranja” que pacta con la izquierda y con la derecha.

 

Este tipo de discursos de señalamiento de enemigos y traidores con una jerga de combate y burla tiene potencial para llegar a masas más hondas y que se encuentran ultrajadas sin tampoco comprender su situación.

 

A diferencia de otros populismos de extrema derecha en países imperialistas de primer orden como las primeras campañas de Le Pen en Francia o Salvini en Italia, Vox se identifica con Europa. De hecho, conecta su idea nacional mirando hacia Europa como exponente de la cultura occidental cristiana, por ejemplo, usando la batalla de Lepanto (participación de España en alianzas cristianas contra el Imperio Otomano). Sin embargo, se critica a Europa la permisividad contra “la inmigración masiva” y las faltas de respeto a la patria debido a la falta de autonomía nacional. Se denominan “euroexigentes” contra los burócratas globalistas que faltan al respeto a la patria como en el caso de la excarcelación de presos políticos vascos y miembros de ETA. Esta senda crítica con Europa, pero siempre defendiéndola, se conecta con la visión que posee la pequeña y mediana burguesía nacional supeditada a los grandes monopolios, la cual desea más independencia y capacidad de maniobra, pero es consciente que, en un país imperialista de segundo orden como el Estado español, Europa es necesaria para mantener su actividad económica. Esta misma línea crítica con Europa, pero desde dentro parece empezar a ser acogida por otros populismos de derecha con mayor relevancia e inserción en las instituciones como Salvini y Le Pen, que recientemente aspiran a conquistar las instituciones de Europa.

 

Finalmente, uno de los puntos más abiertos de su programa y más explícitos y, por tanto, más diferenciadores de su proyecto y que más está logrando filtrar hacia otras formaciones de derecha son el racismo abierto y su política exterior. El lema principal de Vox en Andalucía apelaba a “Iniciar una reconquista” y viendo la importancia que ha tenido el voto recibido desde la patronal agrícola, el contenido racial de la consigna se hace más que evidente. Como todo proyecto fascista que alcanza relevancia política, su discurso racista se concreta, no en el exterminio o en la expulsión de los migrantes, sino en imponer un régimen colonial en la metrópoli, en poner los destinos de la población migrante a los antojos y necesidades de los capitalistas.

 

Como todo proyecto fascista, aunque se presente con un barniz populista, sus intereses son el enfrentamiento directo contra el comunismo y los movimientos progresistas como el antirracismo y feminismo, el nacionalismo chovinista de gran nación que busca aplastar a las naciones oprimidas del Estado y la reacción abierta contra la población migrante intentando instaurar un régimen de superexplotación abierta y reconocida por el Estado.

 

Los medios de difusión

 

Resulta esencial señalar el papel de los medios de comunicación para poder comprender el ascenso de una fuerza política anecdótica en el 2016 a una fuerza que puede resultar determinante para formar gobierno en Andalucía en cuestión de solo 2 años. Aunque Vox se jacte de no tener el apoyo de los medios de comunicación, la realidad es que todos sus cuadros aparecen frecuentemente en entrevistas, tertulias en radios de derecha importantes como la Cope o EsRadio, como en la tertulia de Federico Jiménez Losantos – donde define a Vox como "el PP de Aznar pero todavía más" – y cadenas de televisión, especialmente en aquellas de control de la iglesia y de la derecha como Intereconomía o 13TV han sido uno de sus medios de difusión más importantes.

 

A esto debemos añadir la promoción de Vox en medios de comunicación de primer orden como La Sexta. Por ejemplo, Ferreras en sus entrevistas a candidatos y candidatas para Andalucía preguntaba insistentemente por Vox, una fuerza hasta entonces completamente residual. También es ejemplo como tras las elecciones andaluzas, el tema principal del programa de referencia de la cadena, Salvados, aborda precisamente el auge institucional de Vox. Qué decir de otras cadenas como Antena 3 o Telecinco que en sus vomitivas tertulias matinales blanquean constantemente a figuras del fascismo como La Fundación Nacional Francisco Franco, Hogar Social y otros fascistas patrios. En el programa de Ana Rosa – el altavoz de Villarejo – el día 30 de octubre se promocionó a los famosos que votarían a Vox y se realizó la primera entrevista en televisión a Abascal tras las elecciones andaluzas o la aparición de Javier Ortega, secretario general de Vox en Espejo Público el 7 de diciembre. Todo esto son ejemplos anecdóticos de una campaña constante de promoción y blanqueamiento del franquismo en todos los medios de comunicación. El mismo Abascal se jacta que gracias al mitin en Vistalegre Vox ha llegado hasta el Congreso, todos hablan de Vox, de este modo el resto de los partidos les sirven de plataforma para ser conocidos; especialmente buscando al votante del PP y Cs.

 

Otro aspecto relevante de su difusión han sido las redes sociales como Instagram, donde poseen más seguidores que PP y PSOE o los grupos de wasap donde han profesionalizado una de sus vías de comunicación principales. Su propaganda consiste en una mezcla de fotomontajes y memes, junto con fake news atacando a sus enemigos y es que el propio Abascal recalca en sus mítines la importancia de la implicación individual de sus simpatizantes en estas labores. La relación que mantienen de cara al público con los medios de comunicación es parecida a la empleada por Trump: criticar a los medios que les insultan, atacan y mienten. Los medios según ellos estarían dominados por la izquierda y por tanto, no tienen ninguna credibilidad. La viralización de sus mensajes de wasap más conocidos presenta mucha más seriedad y profesionalización de la esperable, textos largos en los que se cuida la forma, tipografías y el lenguaje directo como por ejemplo el wasap ‘Eres de Vox pero aún no lo sabes’ que tuvo una enorme difusión.

 

Los cuadros de Vox

 

Existe una importante relación entre los principales cuadros de Vox y el búnker de Génova, el sector más duro del PP descontento con el centrismo “moderado” de Rajoy, los militantes históricos más relevantes de Vox y del PP son Abascal, Ortega Lara y el exmilitante de Vox Vidal-Quadras. Por su parte Abascal procede de familia de gobernadores franquistas (su abuelo fue alcalde de Amurrio entre el 63 y el 79) y de padre militante histórico de Alianza Popular. Abascal llegó a ser elegido presidente de Nuevas Generaciones del PP del País Vasco en el 2000 participando además en la Junta Directiva Nacional del PP defendiendo la línea dura y conservadora de María San Gil, heredera de Mayor Oreja en el PP vasco.

 

En el 2008 Abascal junto con Vidal-Quadras y otras figuras del PP enmiendan la línea política del partido en torno a las alianzas y relaciones con los partidos nacionalistas donde se llamaba a las alianzas con el PSOE contra los nacionalistas para “fortalecer el Estado y cohesionar la Nación”, llegando a afirmar posteriormente su predisposición a eliminar a las nacionalidades de la Constitución como único modo de conservar la unidad nacional. La salida de toda esta facción del PP se apoyaba también en materia antiterrorista contra la excarcelación de algunos presos de ETA durante el gobierno de Rajoy, como Josu Uribetxeberria Bolinaga implicado en el secuestro de Ortega Lara o la derogación de la doctrina Parot bajo mandato de Europa.

 

Otro de los cuadros relevantes de Vox procedente del PP es Rafael Bajardí, encargado de las relaciones internacionales de Vox y responsable del acercamiento de Vox a Trump y a la ultraderecha europea. Bajardí trabajó como director de política internacional en FAES además de ser asesor de los ministros de defensa del PP durante la época Aznar, Eduardo Serra (responsable de la intromisión del Estado español en Kosovo) y Federico Trillo (famoso por el conflicto de Perejil y la agresión imperialista en Irak), se considera clave el papel de Bajardí en la participación del Estado español en la guerra de Iraq. Una vez más Vox y los lazos con la línea de Aznar y la derecha del PP son más que evidentes. Recientemente Bajardí se ha reunido con Bannon (asesor durante la campaña de Trump) dentro de la campaña que está realizando por toda Europa de promoción de populismos de extrema derecha como el Frente Nacional o Liga Norte entre otros muchos.

 

Otros cuadros de Vox están directamente relacionados con organizaciones fascistas como Jorge Buxadé, vocal del comité ejecutivo de Vox, miembro de Falange Española de las JONS y de Falange Española Auténtica. Como alto funcionario ejerciendo como Abogado del Estado recurrió la consulta sobre la independencia de Catalunya en Arenys de Munt, primera consulta municipal sobre el independentismo en la historia. Como observamos los cuadros de Vox son altos funcionarios del Estado y políticos profesionales, cuadros nacidos de las mismas entrañas del Estado, relacionados internacionalmente con la extrema derecha europea. Los cuadros del fascismo no son unos recién llegados sino que llevan viviendo entre los poderes del Estado desde siempre.

 

Las organizaciones que auparon a Vox: Empresas, La Iglesia y los Cuerpos Represivos

 

Como señalábamos antes, aunque Vox hace alusiones a la iglesia como elemento fundamental en la cultura europea occidental o a valores tradicionales en torno a la familia, el derecho al aborto, etc, no significa que su discurso no sea lo suficientemente ambiguo como para atraer a sectores desencantados con la Iglesia o no creyentes. La forma en la que la religión aparece en su programa está mucho más relacionada con los valores que se defienden y las políticas que se derivan de ellos, que con una confesionalidad explícita y difusión de la fe de forma abierta. Buscan ganar en el terreno de la moral que es más asequible que en el terreno de la fe. La religión aparece como elemento cohesionador nacional y como confrontación ideológico-cultural contra los migrantes, especialmente en lucha contra el islam, y como ejemplo de ello, Víctor González Coello, vicepresidente de Vox – actualmente condenado por irregularidades contables en sus empresas – que afirmó: “no es lo mismo la figura de Jesús, que muere por todos nosotros, que la de Mahoma, que se dedicó a asesinar y a violar a niñas”. Por todo ello la Iglesia está aupando activamente a Vox y su discurso, en el que ve un vehículo para transmitir sus valores conservadores especialmente en materia de familia a un espectro social más amplio.

 

Es sabido que el ala dura de la Conferencia Episcopal que representa la oposición al Papa Francisco ha apoyado de forma más o menos abierta a Vox. Desde el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, que ha apoyado abiertamente a la organización de extrema derecha, pasando por otros 11 obispos como el de Alcalá Reig Pla (famoso sus llamadas al infierno para los homosexuales y ataques a la “ideología de género” o realizar misas por los caídos en Paracuellos), el de San Sebastián, Ignacio Munilla (con famosas declaraciones como "el feminismo de género es el suicidio de la propia dignidad femenina", o denominando al feminismo como “metástasis del marxismo” o apoyar la idea de que los refugiados sirios son terroristas), o el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz quien encabeza esta tendencia en la Iglesia española y que se le considera el sucesor de Rouco Varela. Vox también ha recibido apoyo de diferentes sectas e instituciones de la iglesia como el Opus Dei, el cual todavía mantiene fuertes lazos con el alto funcionariado del Estado, altos empresarios y universidades como ICADE; o “los Kikos” con especial fuerza en el levante (Murcia y Cartagena especialmente) donde poseen la universidad UCAM y la influencia en algunos obispos como Reig Pla, anterior obispo de Cartagena. Previsiblemente aparecerán cuadros de estas organizaciones en las próximas elecciones de Vox. Dentro de las organizaciones de la Iglesia que más han apoyado y aupado a Vox se encuentra Hazte Oír, cuyo líder, Ignacio Arsuaga, es amigo directo de Abascal, el cual es miembro condecorado de la organización fundamentalista cristiana. Otros cuadros de Vox como Rocío Monasterio o Alicia Rubio han aparecido en sus manifestaciones. Por su parte Hazte Oír apoya y difunde el mensaje de Vox contra la “ideología de género” y el “marxismo cultural”.

 

Otro estamento del Estado que cada vez se alinea más firmemente con Vox es el ejército. No es casualidad que pocos días antes de las elecciones andaluzas Javier Ortega, secretario general de Vox y exmilitar, apareciese en un video electoral paseando por instalaciones militares gaditanas. También destaca que 2 de sus 12 diputados en Andalucía han pertenecido a los cuerpos militares: Luz Belinda en Almería (tierra de Legionarios como ella misma se enorgullece de decir en sus mítines) y Benito Morillo a quienes se suma el propio Bajardí y sus conexiones con el ministerio de Defensa. Destacar también que hace escasos días Vox ha fichado a un alto cargo militar para la alcaldía de Palma de Mallorca, Fulgencio Coll, Jefe de Estado Mayor del ejército de tierra en el 2008, procedente de una familia de caciques que vienen gobernando en la isla desde 1850 y, por tanto, íntimamente relacionados con el franquismo. Un conocido gesto de complicidad entre Vox y la parte más reaccionaria del ejército fue el apoyo declarado de Vox al comunicado de militares retirados y reservistas contra la exhumación de Franco este verano.

 

El otro cuerpo represivo con el que existen estrechos lazos es la policía, especialmente a través de Jusapol (plataforma de equiparación salarial) cuyos cuadros han apoyado explícitamente a Vox y les han servido de plataforma de difusión. Solo en Andalucía Jusapol posee más de 400.000 personas entre miembros y simpatizantes. Por ello, varios partidos han intentado arrimarse a este colectivo, especialmente Podemos y Ciudadanos, siendo éstos últimos quiénes mayores apoyos han cosechado. Ya existen informaciones relevadas en diferentes diarios sobre la convergencia de exmiembros de ejército y cuerpos policiales para las elecciones de Gijón o Madrid.

 

Por su parte, el ascenso de Vox no ha supuesto ningún sobresalto en el mundo financiero. El IBEX 35 no se ha resentido ningún momento y han salido declaraciones de altos economistas sin preocupación alguna mientras Vox continúe siendo “euroexigente” pero sin pretender la salida de Europa. Destacan por ejemplo las declaraciones de Rosa Duce, economista jefe de Deustche Bank: “A los mercados lo único que les preocupa de las posiciones populistas es si los discursos van en contra de la unidad del euro. Mientras no sea así, no será un factor de inquietud”. El conocido economista y frecuente tertuliano en televisión Daniel Lacalle declaró que “Vox no es visto como un factor de riesgo económico, porque en su programa económico no se plantean medidas extremas de aumento de gasto o de ruptura políticas populistas en Italia o, incluso, han sido propugnadas por algunas corrientes en Podemos”.

 

Como vemos el IBEX35 ve con tranquilidad el ascenso de Vox, cuyas medidas económicas se basan en la bajada de impuestos y la reducción de las instituciones del Estado o la promoción de planes de pensiones privados, junto con la pertenencia en la UE como medidas creadas como anillo al dedo para los grandes monopolios del Estado. De este modo Vox continúa con la tradición política opusiana de liberalismo económico y conservadurismo nacional-católico. Ha habido banqueros que incluso consideran que el auge de Vox ha tranquilizado al sector financiero porque permite y afianza un gobierno de derechas en alianza de Vox, PP y Ciudadanos contra el PSOE y que espera obtener resultados semejantes a nivel nacional. Como vemos, y el marxismo-leninismo jamás ha dejado de insistir en ello, el fascismo no crece de la nada, sino que ha sido cuidado y gestado desde las propias instituciones y altos cuadros del Estado y del poder económico.

 

Dentro de los cuadros de Vox que actúan de enlace con el IBEX35 aparece Mazaly Aguilar, jefe de gabinete de Ignacio Sánchez mientras era consejero de Airtel y que luego pasaría a Iberdrola. Mazaly es habitual tertuliana en radio y televisión y trabajó 13 años para Airtel, viviendo su reconversión en Vodafone. El responsable Internacional de Vox, Iván Espinosa y licenciado en la Universidad Icade (como señalábamos los tentáculos del Opus se siguen extendiendo hacia la formación de altos cuadros de la burguesía), trabaja en el sector inmobiliario, empresas auditoras y de capital riesgo (Arthur Andersen, Schoreders, McKinsey o Primium). Su padre ya pertenecía a las altas esferas económicas del Estado como presidente de Iberia y Alto Comisionado del Gobierno para la marca España. Rocío Monasterio, vicesecretaria de Acción Social de Vox y tertuliana habitual en la televisión, es arquitecta y también trabaja para la inmobiliaria Primium. Como expusimos antes, el vicepresidente encausado de Vox, Víctor González Coello, también procede del mundo empresarial, concretamente del sector financiero, invirtiendo capital en sector inmobiliario y de capital riesgo entre otros. Como observamos Vox representa “a los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero”.

 

Conclusiones

 

El ascenso de Vox muestra que el proceso de auge de la extrema derecha populista que se extiende por todo Occidente y ya es un hecho para el Estado español. Siguiendo la tendencia iniciada por Trump en EE.UU., se está produciendo una radicalización de la derecha como alternativa a una socialdemocracia desgastado en la gestión de la crisis del imperialismo. Este es un proceso general mucho más profundo que se relaciona con las formas que el imperialismo está buscando para salir de su última crisis a través de nuevas formas de fascismo. Esto no es culpa de Catalunya o de los refugiados; todos estos fenómenos son respuestas a una misma crisis imperialista que la izquierda revolucionaria aún no ha podido aprovechar a su favor para transformarla en revolución proletaria.

 

Vox no es un accidente, sino que nace y encuentra sus apoyos principales en las grandes instituciones del Estado: IBEX35, Iglesia, Cuerpos Represivos, empresarios, etc. No son unos recién llegados a la política, son hijos de los mismos caciques que llevan gobernando desde el cortijo y desde los ministerios durante generaciones. En 2014, el presidente de Sabadell, Josep Oliu, reclamaba la necesidad de crear un Podemos de derechas; 4 años después no les ha servido con crear a Ciudadanos, sino que han tenido que aupar a Vox para mantener su poder. Por ello no debemos extrañarnos de que el IBEX35 no vea problema alguno en el ascenso de Vox, porque Vox nace para que el IBEX siga sin perder ni un ápice de poder. El fascismo no nace de la nada, el fascismo ha sido el vástago querido del Estado.

 

El peligro real de Vox es que, aunque sus apoyos sociales principales hayan venido de señoritos y propietarios; han conseguido que poco a poco su discurso se haya filtrado hacia abajo, hacia capas sociales más humildes. Unas elecciones no se pueden ganar solo con votos de la burguesía, y por tanto no debemos engañarnos: ha habido pequeña burguesía y clase obrera que ha apoyado a la cara populista del proyecto fascista, aunque aún sean minoría. Vox como partido de la burguesía no ha reclamado ningún tipo de medida populista para las clases más humildes y su discurso se sigue manteniendo en el puro chovinismo. Sin embargo, buscarán esos apoyos, buscarán enfrentar a la clase obrera entre sí, contra sus hermanos de clase migrantes mediante campañas de agitación de Vox en barrios y ciudades humildes en Madrid como Leganés, Getafe, Usera o Arganzuela, entre otros. No debemos permitir que el fascismo penetre en la clase obrera bajo ningún concepto porque jamás el señorito salvará al obrero. Solo el pueblo salva al pueblo.

 

Por parte de la izquierda en el Estado se han escuchado análisis del todo oportunistas, desde afirmar que el aumento de la abstención, especialmente en barrios obreros, es un sinónimo de victoria – es especialmente ridícula esta afirmación cuando ninguna de las organizaciones que defienden esta postura han hecho campaña por la abstención, sino que se encuentran plenamente inmersas en el electoralismo – o peor aún, los que ya levantan la bandera de la defensa al Régimen del 78 y la alianza de la socialdemocracia contra el fascismo. Las elecciones andaluzas comienzan a apuntar a una derechización general del panorama político y no a un aumento consciente de posiciones de ruptura con el sistema. Sin embargo, lo que los hechos nos dicen es que la clase obrera en general no encuentra un Partido en el que confiar y que defienda sus intereses. La clase obrera no vota porque no ve posible que los partidos burgueses defiendan sus intereses en el circo electoral.

 

Frente a una izquierda perpleja ante el auge del fascismo debemos imponer una izquierda bolchevique. Frente a una izquierda que quiere luchar contra el fascismo apuntalando el Régimen del 78, la izquierda revolucionaria debe señalar que este Régimen del 78 es hijo bastardo del fascismo y que es el Régimen del 78 el que engendra fascistas día a día. La derechización política también se ha dejado ver en la izquierda y podemos ver incluso como autodenominados comunistas se han derechizado hasta casi no poder diferenciarse de los fascistas. La otra cara de la misma moneda de esta izquierda perpleja y reformista es la izquierda que desea que la clase obrera haya votado a Vox para justificar su propio viraje a la derecha, su chovinismo de gran nación, su obrerismo falangista, su racismo y misoginia contra las mujeres. La izquierda bolchevique debe CREAR discurso, no mimetizarse con el enemigo fascista.

 

Ante todo, los y las comunistas debemos imponer frente a una izquierda reformista y descompuesta, una izquierda de Partido para la revolución, una izquierda viva y de combate. Se hace imprescindible militar por la construcción de un Partido para la clase obrera, un Partido para la revolución. Los comunistas honestos que comparten nuestros análisis, que han vivido en sus propias carnes la deriva reformista y derechista de sus organizaciones, o los y las comunistas no organizados aún perdidos en un mar de siglas incapaces de representar al proletariado, todos los comunistas y las comunistas del Estado deben organizarse por la construcción de un Partido de Nuevo Tipo, un Partido Comunista.

 

No hay más forma de combatir al fascismo que crear un Partido que sea capaz de enfrentar en masa al fascismo y no simplemente responder a sus ataques y resistir. Hay demasiado en juego, y la clase obrera no tiene más alternativa que luchar por la revolución. Debemos unirnos como comunistas bajo unos mismos principios, abrazando la unidad de acción y una estrategia común. Los y las comunistas debemos militar no en la organización perfecta, la cual no existe, sino en los destacamentos más avanzados, preparados y coherentes, que tengan entre sus principales principios la construcción del Partido y la revolución. Dejemos las formas de organización primitivas a un lado, el espacio natural de un comunista no es un colectivo o una asociación; su espacio es la organización revolucionaria que organice su trabajo en frentes de masas con el claro y principal objetivo de la construcción del Partido comunista. No hay más forma de combatir al fascismo que organizar la revolución.

 

¡Comunistas del Estado, construid vuestro Partido!

 

 

Manuel Cuevas, militante de IC