Dom07222018

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Feminismo de clase

No es raro encontrar análisis bajo el prisma feminista con elementos exclusivos de género, [lógico y necesario hasta cierto punto], y que por tanto diagnostiquen una totalidad de forma parcial. 

Pero llegados a un punto la potencia feminista ya no reside tanto en señalar las contradicciones de género de forma aislada sino en asumir elementos aparentemente ajenos al género [aparentemente pues en el género se concentran elementos del propio sistema de clases, capitalista, imperialista...]. 

El feminismo de clase tiene precisamente el objetivo de levantar todas las contradicciones de género y todas las contradicciones de clase y analizarlas de forma conjunta, entrelazada, dialéctica, y dar así una respuesta a unas necesidades políticas cada vez más evidentes. Buena muestra de ello ha sido la reciente huelga [general] feminista del 8 de marzo, una movilización sin precedentes, con un discurso enfocado fundamentalmente en el género pero que dejó patente, por otro lado, el nexo indisoluble entre género y clase, entre género y capital. 

Por tanto las mujeres feministas y comunistas no debemos entender estas dos reivindicaciones como aspectos separados, así tampoco nuestras conclusiones pueden limitarse a señalar exclusivamente  el aspecto patriarcal. Asumir que la lucha de clases, en último término, es el motor de la historia, es un paso que conlleva innumerables e históricas tensiones políticas pero a la vez es un paso necesario. Analizando cómo funciona la realidad no estamos asumiendo cómo debería ser la realidad, puesto que analizar la realidad es un paso fundamental y necesario para cambiarla. Y para ello las mujeres debemos recuperar la lucha de clases, un campo históricamente conflictivo para nosotras, pues no sólo contamos con la dificultad (y en muchos casos, imposibilidad) de asumir puestos de responsabilidad dentro de las organizaciones obreras y sindicales sino que además nuestra labora en el seno de estas organizaciones es desprestigiada e invisibilizada. Por todo ello debemos asumir nuestro papel histórico y político en tanto que mujeres, abrirnos paso en la lucha de clases, tanto en su aspecto teórico como en su aspecto práctico. Tenemos que inundar de feminismo de clase la producción teórica así como las propias calles. Y tenemos que hacerlo nosotras, tenemos que reclamarlo nosotras, puesto que nadie más lo hará.  No lo hará un sector de la población que se beneficia de nuestra subordinación y por supuesto no lo harán los mayores artífices y garantes de nuestra opresión: ninguna empresa ni capital, ni ninguna institución o estado al servicio de éste, ocupará nuestro espacio para satisfacer nuestros intereses como mujeres, como la mitad de la población que sostiene el mundo. Pero sí lo ocupará en cambio, para aislar toda reivindicación feminista de la lucha de clases.

Es aquí donde necesitamos estar las mujeres, feministas de clase, feministas comunistas, y nutrir toda la lucha de clases de todo cuanto nos ha enseñado el feminismo, y construir un presente y un futuro feminista y comunista, callando a todos los que insisten en separar el género de la clase y en negar la propia realidad y las violencias que vivimos.

Victoria Landa