Dom05272018

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Senegal bajo el yugo del esclavismo, el colonialismo y el imperialismo

Siendo un país de incalculables riquezas, Senegal tiene una tasa de paro del 48%. Más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, el 30% en pobreza absoluta y la esperanza media de vida es de poco más de 50 años. La inversión en salud es apenas del 2% del PIB, la escasez de servicios sanitarios provoca que se expandan enfermedades como la poliomielitis, o el paludismo, que es la causa del 30% de la mortalidad infantil. El 80% de los niños sufren anemia y el analfabetismo es de un 60%

A pesar del crecimiento del PIB anunciado por los diarios económicos, la Deuda externa ha subido exponencialmente de 3,4 millardos en el año 2000 a los 6,75 miles de millones de dolares que soporta en la actualidad. Este endeudamiento es consecuencia directa de los planes de ajuste impuestos por el FMI y el BM para "ayudar" a la economía del país. Los planes de liberalización, que se vienen aplicando desde principios de los años 80, exigieron los recortes en educación y sanidad, bloqueo de suledos a los funcionarios, cese de ayudas a los productos de primera necesidad y privatizacion de todos los sectores estratégicos. El crecimiento económico de Senegal depende en un 70% de los los servicios financieros y las telecomunicaciones, en manos de multinacionales extranjeras. La pesca, la agricultura, el algodón, la minería o la industria química son las principales exportaciones, pero su producción también se encuentra en manos de empresas americanas y europeas, fundamentalmente de los EEUU y Francia, aunque también del Estado español.

Senegal, como el resto del continente africano, tiene una larga y sangrienta historia de subyugación. Ya desde el siglo XV los franceses se instalaron allí, y es tristemente famosa la Isla de Gorea, a unos pocos kilómetros de Dakar, por haber sido el mercado internacional de esclavos más importante de su tiempo. Se estima que al menos veinte millones de hombres, mujeres y niños africanos fueron hacinados  en barcos negreros rumbo al "nuevo mundo" y otros destinos europeos. No menos brutal fue la dominación colonial francesa en los siglos posteriores. Senegal formó parte de la  llamada África Occidental Francesa, que integraba a otros siete territorios, que a su vez integraban un imperio extendido practicamente por todo el noroeste y centro del continente africano, sin contar las colonias de otros continentes. Las palabras del colonialista francés, Jules Ferry, pronunciadas en 1885 ante la Cámara de diputados, explican las actuales políticas imperialistas en África: "...La fundación de una colonia es la creación de un mercado (...). En el tiempo en que estamos y con la crisis que pasan todas las industrias europeas, la fundación de una colonia es la creación de una salida. Allí donde permanezca el nudo colonial entre la madre-patria que produce y las colonias que ella fundó, se tendrá el predominio de los productos: económico, y también político" 

El pensamiento neocolonial actual tiene también su reflejo en el racismo estructural que inunda nuestra sociedad. Un fascismo sociológico que, en el caso español, tiene su herencia en el franquismo, pero también en el viejo colonialismo europeo. De nuevo las palabras de Jules Ferry nos dan una pista: "Es preciso decir abiertamente que, en efecto, las razas superiores tienen un derecho con respecto a las razas inferiores porque existe un deber para con ellas." Hoy el racismo, mucho más disimulado pero igual de condescendiente, considera que la pobreza de África es producto de la propia desorganización y el salvajismo de sus habitantes. Se organizan festivales solidarios y ONGs sin entender que la mejor ayuda es sacar nuestras manos del continente africano y abandonar el expolio. La autodeterminación y la soberanía de los pueblos es una premisa fundamental para la construcción de un nuevo mundo. Acabemos con el dominio imperialista y acabaremos con el racismo. 

Flavor Frank