Vie04202018

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Reflexión ante la sentencia de 3 años de cárcel del rapero Valtonyc

Nuestras opiniones y críticas no entran dentro de su concepto de libertad de expresión ni dentro de la legalidad que tanto les legitima. Debemos preguntarnos, ¿Qué implicaciones tiene este término?, ¿Cuándo y sobre qué corrientes ideológicas se desarrolla? ¿A quiénes defiende y a quiénes reprime?

Lo que queda claro es que bajo este paradigma la clase trabajadora es continuamente criminalizada y estigmatizada. Lo vemos con raperos como Valtonyc, Hasel.. Lo vemos con centros sociales como la Enredadera, la Trinchera.. Lo vemos con las represiones sindicales a las trabajadoras de Linea Directa, o a las compañeras de Lyma Getafe. 

Lo que está claro es que esta legalidad nos excluye. Nos mienten a la cara continuamente para despistarnos, y cuando nos damos cuenta y lo criticamos nos reprimen para evitar que otras puedan escucharnos. 

Y esto.. No cambia por sí sólo. La señora Botín no se levanta un día y decide que quiere dejar de especular con la vivienda de miles de personas aunque tenga que renunciar a viajes, banquetes y ropas de lujo. Ni el querido Amancio decide en una de sus muchas casas, que hoy es el día de transformar el modo de producción que le permite mantener sus cientos de propiedades a costa de comprar fuerza de trabajo de millones de personas por un mísero salario. 

No. Estas personas propietarias de la mayoría de la tierra y herramientas de trabajo están muy cómodas en sus sillones de oro viendo como millones de personas se desviven para llegar a jodido fin de mes, si quiera. No nos creamos tampoco las mentiras de la socialdemocracia, que tanto nos repite que las leyes son neutrales y que con 4 o 5 cambios la cosa mejoraría… sí, ¿pero por cuánto tiempo? al final, la situación no es que mejore para nosotras, sino que empeora, ¡y mucho! 

No podemos seguir confiando en toda esta gentuza. Es hora de que confiemos en nosotras, en nuestras compañeras y compañeros de trabajo, en nuestras vecinas del barrio. Tenemos que formar piña y romper con la individualización forzosa y atomizante en la que nos educan. ¡¿Qué es eso de ser político?! La política la hacemos nosotras, justamente, en nuestro día a día, en nuestro barrio, en la escuela y en el trabajo. 

Que les quede bien claro que cuando detienen a un rapero, el movimiento antirrepresivo crece y se organiza; cuando un hombre maltrata a su mujer y las leyes lo amparan, las mujeres nos formamos en autodefensa y creamos redes; cuando abaratan el despido y criminalizan a la trabajadora, construimos sindicatos de clase y combativos. Y cuando ya no sepan de dónde más chuparnos, estaremos preparadas y organizadas en un Partido Revolucionario sentado sobre los pincipios de nuestra propia legalidad, la Legalidad Obrera. 

Por eso, las trabajadoras decidimos dejar de delegar en falsas representaciones. Somos seres sociales, participamos en la vida y de la vida en cada minuto, y no cada 4 años como dicta el concepto liberal burgués de legalidad. No sólo sabemos organizarnos para tomar las riendas de nuestra vida, sino que lo hacemos, y por eso nos reprimís, porque no queréis que demostremos que sois vosotros los que no hacéis falta, que sois vosotros los que le chupáis hasta el último aliento a esta sociedad desde vuestros castillos amurallados. 

Ahora bien, estáis advertidos, toda fortaleza tiene su punto débil, y toda fortaleza acaba siendo derruida. Tened mucho cuidado queridos patrones, oligarcas y magnates políticos, porque vuestra represión puede herirnos, pero no puede matarnos. Nuestra rabia organizada y el amor que sentimos hacia la vida es más poderoso que cualquiera de vuestras sentencias. 

¡Qué viva la lucha de la clase obrera!

P. Roeas