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La altura de miras y la revolución

La amplitud de miras es la cualidad de los comunistas.

Charu Mazumdar

Resulta profundamente triste ver la falta de altura de miras del Movimiento Comunista ante toda la cuestión nacional Catalana. Resulta repugnante ver cómo se asoman ya hoy las banderas del oportunismo ante la brutal represión desatada en Catalunya. Partidos Comunistas que necesitan ver la sangre del pueblo en la calle para enterarse de que el 1 de Octubre nos estábamos jugando algo mucho más importante que unos votos en unas urnas.

No se harán esperar camaradas, no se harán esperar los comunistas que tras haber gastado su aliento a favor de la unidad nacional y que hoy desde sus púlpitos de podredumbre derechista condenarán con la boca pequeña la actuación “desmedida” de los cuerpos represivos del Estado español. Pero ya reconocemos sus palabras venenosas y hoy al pueblo no se le engaña. Porque en el fondo son los mismos que condenaban con la boca pequeña las torturas en Euskal Herria y que abandonaban a su suerte a los presos políticos dispersos en el Estado. Porque son los mismos que unieron su destino en el 78 como un pilar del régimen que hoy se fractura.

Atemorizados por el carácter de clase de la represión y por la demostración de fuerza del pueblo catalán, los voceros podridos del reformismo sacan sus promesas de “federalismo”, de “garantías”, promesas que ya habían nacido muertas en la Transición. El procés de autodeterminación de Catalunya ha supuesto una escuela de masas clave conforme se agudizaban las contradicciones que culminaron en la ocupación del territorio por los cuerpos policiales y de la guardia civil. Ante esta perspectiva Alberto Garzón se atreve a decir:

“El Gobierno está contribuyendo a desacreditar a la Policía y Guardia Civil al mandarles a hacer esto. Y no están para esto que vemos hoy.”

Por suerte el pueblo hoy aprende, hoy aprende que no es lo mismo legalidad que justicia, hoy aprende que el Estado y la represión defienden unos intereses de clase concretos y hoy aprende cuáles son los verdaderos rostros del reformismo ante la masiva caída de caretas en los últimos días. Hoy se agudizan las contradicciones y hoy se hace accesible al entendimiento de cualesquiera muchos aspectos que veníamos denunciando desde el comienzo.

El referéndum supone un momento de fractura, no es una simple votación, es una brecha en el régimen del 78 a través del cual el movimiento comunista puede asestar golpes realmente duros al Estado español, no solo desde Catalunya. Es un proceso que atenta directamente contra el proyecto de la alta burguesía imperialista española. Por ello, posicionarse con el procés siempre ha sido posicionarse por el debilitamiento del imperialismo y con la clase obrera catalana para construir una unidad de acción multilateral contra el Estado burgués. Pero hoy ya está todo vendido. Lleva 40 año vendido.

Quienes veían más garantías en la aplicación del artículo 155 de la constitución española en Catalunya y la ocupación del territorio, quienes veían más garantías en la actuación policial con armamento prohibido en Catalunya (como pelotas de gomas que ya han causado heridos) y mostraban toda su desconfianza y falta de garantías ante la movilización del pueblo, hoy intentarán dar un apoyo falso al pueblo catalán, pero hoy ya han abandonado a su suerte al pueblo catalán. De nada sirve posicionarse cuando a uno ni se le quiere ni se le espera.

La historia nos demuestra que en los momentos en los que se agudizan las contradicciones no hay espectadores, todo comunista que hoy no se pronuncie claramente por la autodeterminación es un cobarde o un traidor. Hoy las contradicciones ya se han desplegado totalmente y el movimiento comunista sigue sin saber hacia dónde mirar. Los mismos farsantes que no temen elevar al gobierno al PP y el PSOE, los mismos que no temen participar en las elecciones burguesas, los mismos que tienen pavor a hablar de burguesía y clase obrera, hoy denuncian el carácter burgués del procés. ¿A quién se creen que están engañando?

El pueblo no olvidará las banderas rojas que se guardaron cuando se habló de autodeterminación, no olvidará las banderas que abandonaron a Catalunya ante la represión del Estado. El pueblo no olvida a quien lo abandona en los momentos determinantes. No hay más excusas camaradas, es momento de que todo comunista humilde abandone el oportunismo, deje de desperdiciar sus fuerzas militantes en proyectos que sirven para mantener el orden burgués.

Porque hoy, igual que durante todos estos meses, hay banderas rojas que no han temido mantenerse alzadas en apoyo de la autodeterminación, hay organizaciones que no temen abrir brecha en el sistema, hay organizaciones que hoy saldrán a arrancar la estaca. Las comunistas debemos ser férreos en principios y tener altitud de miras, ser los más atrevidos en la lucha y los mejor pertrechados en la organización. Las comunistas hoy deben dar un paso adelante, deben hacer historia, deben enterrar al oportunismo y avanzar en la lucha de clases.

Porque sabemos que la lucha no va a terminar hoy, necesitamos construir un Partido que esté a la altura del momento histórico acompañado de la altura de miras necesaria para mandar al cementerio de la historia todo lo que existe. La lucha se agudiza, se preparan huelgas, se necesitará nuestro internacionalismo, nuestra solidaridad con los presos políticos, nuestro apoyo a la autodeterminación y nuestra fuerza para abrir brecha en el sistema. Hoy las banderas rojas se levantan, hoy quienes han manchado de barro sus banderas de tanto arrastrarlas por el suelo se han mostrado totalmente incapaces de actuar. Hoy salimos a las calles, hoy organizamos al pueblo, hoy construimos nuestro Partido y forjamos nuestro internacionalismo, hoy no solo luchamos por la independencia de Catalunya, hoy también nos jugamos la independencia política de la clase obrera.

Camaradas, Catalunya necesita nuestro apoyo, necesita nuestros principios, necesita nuestra lucha.