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Las exministras también mueren

Hay quienes mueren a causa de una dolencia cardíaca, en su casa. Tal es el caso de Carme Chacón. 

Hay quienes mueren tras la explosión de un Tomahawk, bajo los escombros de una ciudad devastada, pongamos Trípoli. Allí murieron varios centenares de civiles. Miles aplastados por las bombas de la OTAN durante la guerra contra Libia. 

Por aquél entonces, en 2011, Carme Chacón hacía un buen trabajo en el Gobierno. Estábamos en Afganistán y también en Líbano, y Carmen Chacón dijo:"Hay que estar en Libia hasta que Gadafi no sea un peligro para los libios" Cuatro meses después, Gadafi estaba muerto. C'est la vie. Todo el mundo muere. Incluso las exministras de Defensa mueren.

Dirigentes de todos los partidos han manifestado su respeto y admiración por la fallecida. Sit tibi terra levis. Se ha marchado sorpresivamente, tan joven, la primera mujer ministra de Defensa. Una mujer brillante, según Pablo Iglesias, aunque en el caso de Libia no supo ver que el verdadero peligro no era Gadafi, sino lo que estaba por llegar.

Se apagó la vida de Carme Chacón, pero al menos, quienes hoy lloran su muerte, no tienen que decir que le apagaron la vida. Es la diferencia entre una muerte natural y un asesinato.

Pianiski