Mié09192018

Last update09:18:20 PM

La policía francesa mata a Aboubakar F

Aboubakar F. ha sido asesinado por la policía la noche del 3 de julio en un barrio de Nantes. Una víctima más a manos de las fuerzas represivas, víctima que se suma a Adama Traoré, Amadou Koume, Théo y muchos más... Las mismas fuerzas que han dejado cientos de heridos durante las movilizaciones sociales de los últimos meses, que golpea a estudiantes y arresta a sindicalistas sin motivo.

Ante esta situación la rabia de la juventud de varios barrios ha estallado en Nantes, recordándonos los disturbios de 2005 debido a la muerte de dos adolescentes. Ha estallado, porque cuando no eres blanco y vives en la periferia en Francia, tu vida peligra. Ha estallado, porque la policía agrede e incluso mata impunemente. Porque los habitantes de estas zonas sufren el racismo diariamente por parte de los funcionarios que tendrían que protegerlos y además son estigmatizados y tratados como criminales por los medios de comunicación.

Este caso desvela la violencia sistemática y los mecanismos institucionales y mediáticos que defienden la impunidad de la policía en detrimento de los más precarios.

El discurso oficial de la jerarquía policial, de los sindicatos policiales y del gobierno ha sido retransmitido por los medios, defendiendo una versión de los hechos que justifica la actuación policial, criminaliza a la víctima y a los jóvenes, mientras se hacía poco o ningún caso a los habitantes del barrio que daban una versión totalmente distinta. Después de todo ese gran espectáculo, el policía autor de los tiros, confiesa que no era en legítima defensa e intenta hacerlo pasar ahora por accidente.

Todo esto pone en evidencia que las fuerzas policiales son el brazo armado del estado capitalista y los que más sufren su represión en Francia son los habitantes de los barrios periféricos, con gran proporción de inmigrantes. Uno de los sectores de población más precarios económicamente que vive bajo un estado policial y es estigmatizado.

Los disturbios de Nantes son el estallido de rabia de una juventud precaria, víctima del racismo y que sufre constantemente abusos policiales. Una juventud cansada que no quiere aceptar una muerte sin sentido, una muerte que se suma a la de muchos otros jóvenes del extrarradio a manos de la policía y que, probablemente, no sea el último grito que oigamos de las periferias francesas.

W.Reutberg, militante de Iniciativa Comunista