Lun10232017

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La clase obrera francesa ante la reforma laboral de Macron

La nueva reforma laboral propuesta por el presidente francés continúa la serie de ataques sistemáticos a los derechos de la clase trabajadora francesa siguiendo los pasos del resto de Europa. Después de la reforma laboral implantada por el gobierno de Hollande en 2016, el nuevo presidente francés Emmanuel Macron está implantando un conjunto de políticas neoliberales que una vez más favorecen los intereses de la burguesía a costa de los trabajadores. Ataca al sector público y privado, facilitando despidos, precarizando contratos, favorizando el trabajo temporal, reduciendo ayudas sociales al mismo tiempo que reduce impuestos a las grandes fortunas. Estas reformas serán implantadas por ordenanzas igual que muchas otras de las aplicadas por el gobierno. Desde que Macron llegó a la presidencia se ha destacado por la aplicación de las ordenanzas haciendo que las reforman sean implantadas sin votación en el parlamento y se apliquen directamente. Su objetivo es derribar los derechos sociales lo más rápido posible sin que la clase trabajadora tenga tiempo para organizar una respuesta.

Directamente después de la vuelta de las vacaciones organizaciones sindicales y movimientos se están organizando para luchar contra la nueva reforma del trabajo y el gobierno de Macron. Dos huelgas ya se han realizado por los sindicatos el 12 y el 21 de septiembre y el movimiento político dirigido por Mélenchon también ha realizado una movilización multitudinaria que también fue apoyada por algunas bases sindicales el día 23 de septiembre. 

Con la variedad de las organizaciones y luchas existen muchas movilizaciones dispersas y separadas de los sindicatos como la del 10 de octubre que solo es organizada por los funcionarios… Las bases de diferentes sindicatos, movimientos políticos y sociales entienden que es importante salir de las luchas sectoriales para coordinar las luchas poco a poco y organizar un frente unido. 

Utilizando el estado de emergencia existente desde noviembre de 2015 para reprimir a los diferentes movimientos y luchas sociales, los cuerpos de seguridad están acaparando cada vez más poder constitucionalizando ahora medidas de este y dirigiendo a Francia hacia un estado de excepción permanente y policial. Ahora que el gobierno Macron quiere implantar la nueva reforma del trabajo ha realizado un ejemplo represivo con el caso del coche de policía quemado en quai de Valmy. El estudiante Antonin Bernano ha estado 10 meses en prisión preventiva sin ser procesado debido únicamente al testimonio anónimo de un policía llegando a posibles condenas de 4 y 8 años de cárcel. 

El caso de Adama en el que el joven de 24 años muere en una gendarmería cuando es detenido sin que ningún policía sea condenado muestra la impunidad de la que gozan los cuerpos policiales en todo tipo de actuaciones. También muestra la situación de absoluta precariedad en la que se encuentran las comunidades de las periferias de las ciudades francesas que contienen a poblaciones de orígenes emigrantes que no solo se enfrentan a condiciones económicas y sociales más difíciles sino que también son quienes más sufren la represión policial siendo está generalizada y sistemática en estas zonas. 

Contra la ofensiva total de Macron la clase obrera francesa intenta organizarse y buscar la unidad pero está muy fracturada entre unos sectores sindicales divididos, la lucha institucional que representa el movimiento de los Insoumis de Mélenchon. Y también las periferias que llevan siendo abandonadas por todos los sectores de la sociedad sufriendo una opresión específica muy diferente a la del resto de la clase trabajadora francesa y tienen sus propias preocupaciones.

Es solo el comienzo del gobierno de Macron y de las luchas contra sus reformas. De la misma forma que en la reforma de trabajo de 2016 la lucha se está radicalizando y sectores sindicales están lanzando huelgas reconductibles desde el lunes 25 de septiembre intentando bloquear sectores estratégicos como los depósitos de combustible, y partes del sector ferroviario y aéreo. Durante la primera jornada de lucha varios depósitos y refinerías han sido bloqueados en zonas estratégicas como Marseille, Rouen, Bordeaux, Paris y la Rochelle, y aunque varios de los bloqueos han sido anulados por la policía se convocan aun más durante la semana. Se está intentando organizar una huelga duradera a partir de sectores claves a los que se le puedan unir nuevos sectores de trabajadores y los estudiantes que ya han ayudado en algunos bloqueos de los sindicatos y  empezado a organizar bloqueos también en algunas escuelas y universidades. 

Las movilizaciones se están multiplicando y gérmenes de unidad van apareciendo como el “ Front social” plataforma que a pesar de salir del electoralismo y ser un comienzo para coordinar diferentes sindicatos, colectivos, asociaciones y medios de comunicación no está muy bien estructurada y no tiene objetivos más allá de la mera resistencia. Es preciso plantear una lucha que no sea solo defensiva para poder crear un verdadero frente de clase que pueda aglutinar las diversas luchas obreras sectoriales junto con las otras luchas como la de los migrantes, sin papeles, el antirracismo, el feminismo y el anti-imperialismo. El camino es largo y es necesaria una organización consciente e independiente de la clase obrera para combatir el capitalismo siendo la tarea principal la reconstrucción de un partido comunista.