Mar12112018

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Las casas de apuestas estafan a la clase obrera

Tras la derrota de la selección nacional en el mundial de fútbol de Rusia, muchos aún siguen pendientes de las demás selecciones para ver si ganan algo con los cinco euros que echaron en el Sportium a que Croacia o Brasil ganaban el mundial. Ganen o pierdan el negocio ya está hecho. Los salones de apuestas siempre salen ganando a costa de la clase trabajadora. 

Solo en Aragón, el beneficio empresarial derivado del juego y las apuestas ha crecido en un 90% en los últimos 5 años, situándose en más de 11 millones de euros. Además, la rapiña del juego se ha agravado con la aparición del juego online, que solo de 2014 a 2015 creció en un 34% a nivel estatal. Este expolio está afectando especialmente a la juventud. Muestra de ello es que, en Aragón, el 70% de las personas en tratamiento por ludopatía tienen entre 14 y 20 años.

No es casual que los salones de juego y apuestas hayan proliferado especialmente en los barrios obreros de las ciudades. Un estudio realizado en 50 distritos de Reino Unido, sacaba a la luz en 2013 que en los distritos con más desempleo había 1.251 salones de juego, mientras que donde el paro era menor tan solo había 250. Hoy en día, si paseas por los barrios Delicias o Las Fuentes en Zaragoza puedes encontrarte varias casas de apuestas y salones de juego a menos de 100 metros unas de otras.

Desde los gobiernos de Aragón y de España se permite que se siga estafando a la clase trabajadora con la excusa de que estos negocios generan “riqueza y puestos de trabajo” mientras se sigue generando ludopatía y endeudamiento entre nuestros jóvenes. No esperamos nada de la socialdemocracia ni del supuesto gobierno del cambio encabezado por el PSOE, partido que allá por 2011 regularizó el sector del juego y las apuestas dando lugar a esta gran estafa.

El capitalismo nos vende soluciones individuales a los grandes problemas sociales que genera. Desde el “estudia mucho y esfuérzate al máximo”, hasta el “rasca y gana” para poder mejorar un poco nuestra calidad de vida. Los negocios del juego se aprovechan de la situación de hastío que se ha generado en los barrios obreros, golpeados por el paro y la precariedad, para chuparnos la poca sangre que nos queda, generando a su paso una oleada de ludopatía y endeudamiento.

Por todo esto, desde Iniciativa Comunista rechazamos tajantemente la presencia de este tipo de establecimientos en los barrios obreros. No queremos chupasangres, timadores que se enriquezcan del sudor del proletariado. Utilizaremos las manos no para lanzar dados sino para mantener alta la bandera de nuestra clase, la bandera roja. Trabajaremos por señalar y expulsar toda esa escoria de las zonas obreras, en base a la organización independiente de la clase obrera, la única solución posible para su emancipación. Que ningún explotador se sienta a salvo. Hoy más que nunca gritamos.

¡TIMADORES FUERA DEL BARRIO!