Mié09192018

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Nuestro orgullo no está en venta, nuestro orgullo es resistencia

Un año más, asistimos a la celebración del día del Orgullo LGBT este 28 de julio, fecha elegida en conmemoración de las revueltas de Stonewall, fecha en la que las oprimidas se rebelaban contra el patriarcado, sus normas de género y la estructura de la familia nuclear burguesa, haciendo frente a la persecución del estado americano contra todas aquellas que osaban desafiarlas. Se conmemora pues ante todo, un escenario de lucha contra la opresión.

Poco a poco, mediante ciertas reformas y luchas incasables contra la opresión patriarcal, este día fue ganándose el reconocimiento de capas cada vez mayores de la sociedad, así como fueron ganándose una serie de derechos democráticos para las personas LGTB, tales como el reconocimiento del matrimonio homosexual o la despatologización y despenalización de la homosexualidad en algunos estados. 

Entendemos que la opresión de las personas LGTB viene determinada por una estructura familiar burguesa y patriarcal, profundamente conectada con el desarrollo del sistema capitalista. Y bien, en este aspecto, aún nos queda un duro y largo camino por recorrer antes de librarnos de este yugo, que no puede ser eliminado más que por la revolución para establecer una nueva sociedad más justa, una sociedad libre de toda opresión.

Sin embargo, poco a poco, en los centros imperialistas se han dado una serie de condiciones para separar esta lucha; justa y necesaria, de una lucha global contra toda opresión. Quieren convencernos de que el capitalismo; el mismo sistema económico que sostiene las bases de la familia burguesa, es compatible con las reivindicaciones LGTB, y que mediante reformas podemos eliminar esta opresión de nuestras vidas y crear un nuevo capitalismo rosa, permisivo con nuestros cuerpos, identidades y sexualidad. Para nosotras, las comunistas, esto es simplemente: una mentira como una catedral.

Las opresiones no se desarrollan, tal y como sostiene la filosofía postmoderna, independientemente las unas de las otras, sino que se entrelazan dialécticamente formando un sistema. Y es este sistema, en sus múltiples determinaciones, el que debemos combatir.

¿Por qué venimos a denunciar ahora este aspecto? Porque como comunistas e internacionalistas, nos repulsa la hipocresía con la que se viste la burguesía de los centros imperialistas cuando se acerca el día del orgullo.

Nos repulsa enormemente como se disfraza el estado sionista y genocida de Israel de defensor de los derechos LGTB, mientras bombardea y saquea al pueblo palestino durante más de 70 años. 

Nos repulsa enormemente como los diferentes partidos políticos del estado español se unen a los desfiles el día del Orgullo, mientras siguen sin juzgar a los mismos criminales fascistas que asesinaron y humillaron a nuestro pueblo, mientras mantienen intocables los privilegios de la Iglesia Católica (uno de los principales responsables de la discriminación y crímenes contra la comunidad LGTB), mientras mantienen el sistema capitalista que patologiza a las personas trans y explota a toda la clase obrera. 

Nos repulsa enormemente como se pretende, gracias a los medios de comunicación burgueses, presentar a la sociedad occidental como la civilización y al resto del mundo como los incivilizados a los que hay que exportar nuestros valores democráticos, mientras solo en el Estado español, se registraban 230 casos (reconocidos) de delitos de odio con razón de orientación o identidad sexual.

Nos repulsa enormemente como multinacionales como Axe o Amazon, mientras mantiene a sus trabajadores bajo la más absoluta precariedad, cuelga en sus oficinas la bandera LGTB o sacan un nuevo producto “lgtbfriendly”. Nuestras identidades, orientaciones sexuales y cuerpos no son un producto de marketing para una panda de burgueses hipócritas.

Reconocemos todas estas medidas como una estrategia para contentar a una minoría LGTB privilegiada, principalmente hombres gays blancos de la burguesía, así como un lavado de cara de las clases dirigentes de los  centros imperialistas.

Por eso, desde Iniciativa Comunista, queremos reivindicar el Orgullo tal y como fue en su origen: como una jornada de lucha. Que nuestra lucha como personas LGTB irá de la mano de la clase obrera, de las mujeres obreras, de nuestras hermanas racializadas y migrantes y de los pueblos oprimidos del mundo entero. 

¡Nuestro Orgullo no está en venta, nuestro Orgullo es resistencia!