Dom06242018

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Palestina necesita la solidaridad internacionalista

Ayer día 14 de mayo de 2018, EEUU lleva a su corte burocrática a Jerusalem para trasladar allí su embajada haciendo coincidir la fecha del 70 aniversario de la creación del Estado de Israel. El pueblo palestino se ha levantado de nuevo organizando numerosas protestas ante la provocación más descarada. El ejército israelí no ha dudado en responder y ha asesinado a más de medio centenar de palestinos y herido gravemente a dos millares. 

Con la complicidad de todo Occidente, EEUU continua siendo la mayor potencia invasora y asesina, cuyos medios de comunicación continúan a día de hoy calificando de conflicto religioso lo que en realidad es el dominio económico y político sobre el pueblo palestino mediante expolio de sus tierras y recursos naturales. 

El timón soviético ha desaparecido, y las potencias occidentales juegan a ser los amos de toda la geografía que pueda reportarles beneficios. No es casual que las reservas más vastas de petróleo se concentren en la zona arábiga y Oriente Medio. Desde la destrucción de la autonomía política de Irak, Libia, Afganistán, y el intento de control de Siria, los objetivos de la política de invasiones estadounidense no se se han movido ni medio centímetro tras la IIGM.

Pero el traslado de la embajada de EEUU a la ciudad santa de Jerusalem no es mero simbolismo, pues es toda una declaración de guerra del régimen militar estadounidense e israelí, los cuales ya cooperan en los bombardeos y ataques a las bases militares de Siria. Y es que el asentamiento de la embajada yanqui ni siquiera encuentra justificación dentro del orden político burgués, pues esta decisión contraviene  las resoluciones de la ONU, que reconocen el derecho del pueblo palestino a retornar a su tierra y no reconocen a Jerusalén como capital de Israel. 

Pero al pueblo palestino no le valen las resoluciones que no evitan la negación de su soberanía, ni su masacre sistemática cada año. A las organizaciones políticas de izquierda tampoco nos debe valer. Debemos asentar y apostar por un Frente Antiimperialista Internacionalista que impida más baños de sangre en los pueblos oprimidos, que impida descargar sobre ellos la responsabilidad de subvertir el orden imperialista. Habremos de trabajar los lazos de la solidaridad que vayan más allá de la denuncia del terrorismo del capital imperialista, que trasvase las fronteras nacionales en busca de una respuesta política articulada. Europa es también artífice del aniquilamiento palestino. El pueblo antifascista y antiimperialista de todos los Estados europeos debe contraatacar sin titubeos en el corazón del imperio. 

 

VIVA PALESTINA LIBRE