Dom07222018

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Amazon: el capitalismo contra la clase obrera.

Los grandes conflictos obreros tienen la virtud de despojar al capitalismo de sus ropajes más finos y elegantes; la virtud de mostrar, desnuda y brutal, la contradicción fundamental de las sociedades capitalistas:  que la clase obrera y la clase capitalista están enfrentadas en una lucha irreconciliable, en una lucha de clases. 

A lo largo de esta semana, la huelga de las trabajadoras de Amazon nos ha dejado ejemplos muy claros de algunas de las formas en que se manifiesta esta lucha.

Primero, nos ha mostrado la codicia sin límites de la clase capitalista. Pongamos algunos datos como ejemplo. En 2017 la empresa Amazon obtuvo unos beneficios de 3033 millones de dólares, un incremento del 28% respecto al año 2016. Pero aún más impresionante es el incremento respecto a los 596 millones de dólares de beneficio en 2015, lo que supone un aumento del 400% en los dos últimos dos años. Sin embargo, este crecimiento de los beneficios de la empresa no se ha traducido en una mejora de las condiciones de las trabajadoras, sino que por el contrario vemos como deben luchar por que no empeoren.

Segundo, nos ha mostrado la fuerza de la clase obrera organizada. Nos ha demostrado que cuando la clase obrera se organiza de forma decidida se convierte en una fuerza poderosa y temible, capaz de doblar el brazo de una poderosa multinacional. Así, hemos visto cómo la huelga de las trabajadoras de Amazon ha sido todo un éxito, logrando paralizar durante 48 horas la actividad del mayor centro de distribución de Amazon en el Estado español, de forma que durante los dos días de huelga no saliese ni un paquete del centro. Esto solo ha sido posible gracias a la ejemplar conciencia y organización de las trabajadoras, al amplio seguimiento de la huelga, superior al 90%, y a la alta combatividad en los piquetes.

Tercero, nos ha mostrado que en su lucha contra el capital, la clase obrera solo tiene un arma: la solidaridad de clase. Solidaridad de clase que necesariamente habrá de ser internacionalista y antifascista. Internacionalista, pues la clase obrera de todos los países y de todas las razas lucha contra el dominio del capital. Antifascista, pues la clase obrera debe luchar contra todas las formas en que el fascismo busca dividir y atomizar a la clase obrera, ya sea por cuestiones de nacionalidad, raza o género. Por ello, ha sido especialmente alentador el apoyo que la huelga ha recibido de los trabajadores de otros centros de Amazon en toda Europa, especialmente de los compañeros alemanes, que realizaron una huelga en solidaridad con las trabajadoras de San Fernando. Igualmente, ha sido ejemplar la firmeza y la decisión con que las trabajadoras han expulsado a la organización fascista España 2000 de sus movilizaciones, mandando un mensaje claro de que el fascismo no es bienvenido en las luchas obreras.

Por último, nos ha mostrado el carácter de clase del Estado. Hemos visto como el Estado se ha puesto inmediatamente al servicio de los intereses de la multinacional capitalista. Como el Estado, a petición de Amazon, ha enviado a sus fuerzas represivas a romper los piquetes a porrazos. No deja de ser curioso que el Estado envíe a las fuerzas represivas para “garantizar el derecho al trabajo” solo en los días de huelga, cuando los beneficios de la multinacional se ven en peligro. En cambio, nunca veremos a la policía intervenir el resto del año para garantizar el derecho de la clase obrera a un trabajo digno. Así, se demuestra aquella frase del Manifiesto Comunista que afirmaba que "El estado moderno no es sino un comité que administra los problemas comunes de la clase burguesa”. Por lo tanto, en su lucha contra burguesía, la clase obrera deberá enfrentarse necesariamente al Estado burgués. Deberá organizarse para arrancarle el poder del Estado a la burguesía. En definitiva, deberá organizarse para la revolución.