Lun08202018

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Mmame, superviviente

Ousseynou Mbaye sufrió un ictus mortal el mismo día que Mame Mbaye murió de un infarto tras una persecución policial. Ousseynoy murió la misma noche en que la policía nacional intentaba sofocar la rabia de Lavapiés con disparos de pelotas de goma. La policía lo considera un suceso totalmente desvinculado de estos hechos. Pero la Asociación de los Inmigrantes Senegaleses en España afirma que recibió un golpe en la cabeza durante las protestas, aunque no saben cómo se produjo.

 

Esa misma noche otro vecino senegalés fue brutalmente herido. Arona Diakhate fue golpeado en la cabeza por la policía mientras se encontraba inmóvil en la Plaza Nelson Mandela. Según los registros de la policía no consta entre los heridos ni entre los detenidos de las protestas de este jueves trágico. Sin embargo han sido ampliamente difundidos los vídeos donde se podía ver cómo un policía le deja tirado inconsciente en el suelo tras haberle propinado un porrazo en la cabeza y cómo, seguidamente, le llevan a un portal para esconderlo y dejarlo desangrando en lugar de llamar a los servicios sanitarios de emergencia. Arona Diakhate fue trasladado a una comisaría de otro barrio de Madrid, donde al fin la policía decide llamar a una ambulancia para trasladarlo al hospital, en cuyos registros tampoco figura la lesión por traumatismo.

 

Hablamos de racismo institucional cuando la policía puede dejar una persona negra inconsciente en el suelo con la cabeza abierta y no pasa nada, cuando la violencia policial puede ser justificada, maquillada, o incluso negada. Hablamos de racismo institucional cuando la agresión a nuestro vecino Arona ha sido grabada y ampliamente difundida y se sigue negando por el gobierno del “cambio”, cuando éste no depura ningún tipo de responsabilidad por los asesinatos. Hablamos de racismo institucional cuando la policía actúa de forma sistemática con total impunidad contra migrantes y personas racializadas, especialmente si son “sin papeles”. Hablamos de racismo institucional cuando la policía municipal puede cachondearse de las agresiones que cometen contra las vecinas migrantes, cuando “ironiza” sobre poner una bomba en Lavapiés para matarlas, cuando se mofan de los magrebíes diciendo que los van a tirar al mar para que se los coman los peces.

 

Hablamos de racismo institucional cuando el Estado español levanta concertinas para evitar que migrantes busquen un futuro mejor en este estado. Hablamos de racismo institucional cuando una vez pasan las fronteras, se les persigue y se les criminaliza por intentar sobrevivir, por ser manteros, y cuando las superan, las fuerzas represivas les asesinan a balazos mientras tratan de llegar a nado a la playa del Tarajal. Hablamos de racismo institucional cuando el Estado español encarcela a las migrantes en los CIEs sin ningún tipo de garantía, cuando se les asesina bajo sus paredes sin testigos y con la complicidad de todo occidente o cuando deportan a los pocos testigos que ven a los asesinos. Hablamos de racismo institucional cuando las migrantes “sin papeles” no pueden recibir asistencia sanitaria, porque el Estado español los quiere muertos, porque cuando ya no pueden servirse de todos ellos para la explotación económica, se les persigue y se les acosa hasta la misma muerte. Hablamos de racismo institucional cuando quieren los ayuntamientos quieren quitarse de en medio a los manteros, para vender la ciudad al capital y al turismo. Hablamos de racismo institucional cuando los medios de comunicación encubren y falsean la realidad de violencia que sufren nuestros vecinos. Hablemos de racismo institucional y hablemos del imperialismo que lo engendra.

 

Desde Iniciativa Comunista, queremos transmitir un fuerte abrazo y nuestro cariño a las familias y personas cercanas de Mame Mbaye, Ousseynou Mbaye y Arona Diakhate y a todos los vecinos migrantes que intentan sobrevivir en un Estado que no los quiere vivos.