Lun10152018

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¡Fuera timadores del barrio!

En el paisaje urbano típico de los barrios obreros cada vez es más común encontrar casas de apuestas, especialmente deportivas. La tienda donde todos tus compañeros de clase compraron la ropa para la comunión, aquel restaurante que no acabó de triunfar y espacios que ni siquiera recuerdas qué eran aparecen, de pronto, llenos de luces de neón y carteles de Sportium. Aunque la imagen que se vende desde los medios de comunicación es la de una expansión global y universal de las apuestas, no nos engañemos: la proliferación de estos locales es una cuestión de clase. El hecho de que estas crezcan como la espuma en barrios pobres no es casual, como demostró un estudio inglés en 2013 (este modelo de apuestas está exportado directamente del Reino Unido): este estudio, realizado en 50 distritos, contó 1251 casas de apuestas en las zonas más golpeadas por la crisis y el desempleo, mientras que en los distritos con mayor poder adquisitivo sólo se contabilizaron 287. Para materializarlo, animo a contar (desde google maps o personalmente) casas de apuestas en Pozuelo de Alarcón y en Fuenlabrada.

Las casas de apuestas tienen como objetivo deliberado generar ludopatía en las zonas obreras, con mayor tasa de paro. No es casualidad que el crecimiento de las casas de apuestas venga unido al crecimiento de las casas de empeños y de segunda mano (cash converters, nolotire y similares). Apostar lo que no tienes, vender lo que puedas y seguir apostando. Es un ciclo de expolio totalmente sangrante y estructural por el cual a la clase obrera se le chupa el poco dinero que tiene. Y si observamos a las y los jóvenes de clase obrera, es incluso más terrible: en 2013 sólo el 4,7% de la juventud (de cualquier extracción social) afirmaba haber apostado. En 2016 el porcentaje ya alcanzaba un 20,1%, y no cabe duda de que no ha hecho más que subir desde entonces.

La imagen de “apostar” que es recurrente en el imaginario colectivo es una especie de James Bond triunfador que apuesta todo al rojo mientras sujeta una copa de Martini, es la imagen que se quiere vender de sofisticación de las apuestas. La realidad es más cruel: es tu abuela Paqui fundiéndose su mierda de pensión en las tragaperras, tu amigo Kevin viendo un partido de fútbol triste porque le había metido 5 euros a que el barça palmaba y el puto Messi la ha vuelto a liar, es Karina partiéndose la espalda de fregar escaleras y comprando el euromillón cada semana por si esta vez hay suerte; es el conjunto de las historias personales de toda una clase que sueña con una salida individual de la miseria. Una salida que vende el capitalismo como única salida posible: esfuérzate y, con suerte, podrás dejar atrás tu barrio obrero y sólo pisarlo una vez al año en navidades. Podrás dejar atrás tu clase, todo ese conjunto de perdedores que se ahogan en su infernal rutina. Esfuérzate y sueña, porque si sueñas… Loterías.

Como Marxistas-Leninistas, trabajamos por edificar la revolución socialista, por crear Nuevo Poder proletario, por luchar hasta vencer, luchar hasta llevar a las obreras al poder. Como Marxistas-Leninistas no queremos estafadores en el barrio. No queremos chupasangres, timadores que se enriquezcan del sudor del proletariado, sean patrones o aprovechados. Utilizaremos las manos no para lanzar dados sino para mantener alta la bandera de nuestra clase, la bandera roja. Trabajaremos por señalar y expulsar toda esa escoria de las zonas obreras. Que ningún explotador se sienta a salvo.

¡EN LAS CASAS DE APUESTAS ESTAFAN A LA CLASE OBRERA!

¡TIMADORES FUERA DEL BARRIO!

Iniciativa Comunista Madrid